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Mis lágrimas caen como un río sin destino, profanando mi rostro, mi alma y mi camino.
Cada gota lleva el peso de lo perdido,
de un amor que se fue, de un sueño destruido.

Escribo con la tinta de mi dolor, cada palabra un eco de este clamor.
Son gritos silenciosos, versos deshechos,
que desangran mi pecho y vacían mis derechos.

Profano mi propia existencia al recordarte, me arranco la calma al no olvidarte.
Eres un espectro que no puedo borrar,
un incendio que jamás deja de quemar.

En estas letras dejo mi agonía,
como si al escribir te arrancara de mi vida.
Pero no hay redención en este papel,
solo cicatrices que lloran por tu piel.

El eco de un adiós Stories to obsess over. Discover now