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Esta historia parece no tener final,
la vida insiste en preguntarme si aún queda algo por sentir por ti.
No sé si es el eco de tu risa que aún resuena en mi pecho, o si es mi terquedad de mantenerte vivo en cada recuerdo.

Todo comienza de nuevo donde aquel ayer terminó, donde nuestras miradas cruzaron destinos, y tus ojos se convirtieron en mi refugio y mi tormento.

Me encuentro perdida, atrapada en la vanidad de tus brazos,
en las promesas no dichas que un día sentí en tus caricias, esas que ahora son puñales disfrazados de nostalgia.

Debo admitirlo, sigo siendo prisionera de tu mirada, esa mirada que me desarma con su ternura, esa que, aunque sabe de otro nombre,
parece escribirse solo para mí.

Y es ahí donde me pierdo, en el abismo de un amor que no entiendo, en los silencios que gritan que no eres mío,
pero me abrazan como si lo fueras.

Cada latido grita tu nombre, cada respiro implora olvidarte, pero no sé cómo arrancar de mi ser lo que aún siento por ti.

¿Cómo amar a quien ya pertenece a otro corazón? ¿Cómo seguir mirando esos ojos que no sé si mienten o simplemente no saben a quién amar?

El eco de un adiós Stories to obsess over. Discover now