No entiendo, no comprendo, eres un vaivén de emociones, un oleaje que arrastra mis deseos y los estrella contra el vacío.
Tus palabras son dulces venenos que se infiltran en mi mente, jugando con la esperanza que aún sobrevive en mis cenizas.
Tus brazos son cuchillas que me hieren, pero a tu veneno mis labios prefieren.
Tu mirada es un abismo que me devora, y aún así, mi corazón por ti implora. Es un castigo verte, es un tormento, pero peor sería vivir sin tu aliento.
Tu risa resuena como mi derrota, mientras mi amor en tus manos se agota.
Te deleitas viéndome caer, te alimentas de mi agonía, como si mi sufrimiento fuera el fuego que mantiene viva tu indiferencia.
Juegas con mi corazón sin reparo, lo quiebras, lo usas, me dejas claro que no amas.
Aquí estoy, esperando que me rompas una vez más, que desgarren tus manos lo que queda de mí, solo para sentir el engaño de un amor que nunca fue mío.
Y aun así, arderé en tus llamas sin miedo, porque si el fuego de tu desprecio es lo único que queda, prefiero consumir mis últimas fuerzas en la ilusión de que alguna vez me amaste.
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El eco de un adiós
Poesía"El eco de un adiós" es una obra literaria que sumerge al lector en un profundo viaje emocional a través de los escritos íntimos y sinceros. En este libro, se exploran los sentimientos experimentados después de una relación amorosa, emociones que s...
