La luz del sol entraba por el gran ventanal del cuarto y me daba completamente en la cara. No podía ver bien las cuerdas de mi bajo pero aún así hacía mi mayor esfuerzo por seguirle el ritmo a Francis sin morirme de ceguera en el intento.
-¿Alguien puede cerrar la puta persiana?
Refunfuñe mientras le daba un golpe a mi bajo. No podía creer que hasta los rayos UV estaban complotando en mi contra.
-¿Prefieres tocar a oscuras?- me pregunto Francis con una ceja alzada mientras dejaba sus palillos a un lado.
-No seas exagerado Fran. Se seguirá viendo.- Sophia se levantó del lugar donde estaba para cerrar la persiana. No pude evitar notar que su cabello rubio parecía oro bajo la luz del sol.
Al bajar las persianas, mis ojos chocaron con la oscuridad de mis párpados, al abrirlos la unica persona que se encontraba a mis costados era mi manager, quien se estaba recogiendo el cabello en una coleta de caballo mientras conducía hacia la ciudad como había estado haciendo las últimas cuatro horas.
—llegamos.— dijo aun sin quitar la vista del frente y sus mano izquierda del volante. —han pasado años y aún todo sigue igual. Menudo chasco de gobierno.
Musite una carcajada al escucharlo.
Habían pasado diez años desde la última vez que había estado cerca de aquel cartel de bienvenida y aún no habían repintado su arrastrada letra.
"Bienvenidos a Mor au" se alcanzaba a divisar en color azul.
—tal vez les guste más así.
—¿vivir como vagabundos?
No pude evitar reír. Aún con aquella astillante barba y pequeñas canas recorriendo su cabello, seguía siendo el mismo amargado que conocí hace ya mucho tiempo en Underground.
Oswald se había convertido en mi manager ya hace algún tiempo, unos cuatros años. Apenas logré despegar y comerme el mundo en mi segunda gira lo recluté. Me desligué de la disquera y seguí mi rumbo.
Hoy era algo parecido a, se podría decir; ya saben. Una estrella.
Tantos años trabajando obtuvieron sus frutos, como el que hoy mi nombre significará algo y mi rostro causará estragos.
—bajaré a cargar el tanque, ya regreso.
¿Lo malo? Mis ojos ya no veían la luz del día. Si quería bajar del coche tenía que ser un jodido vampiro.
—te acompaño,— le hice saber a mi compañero. —iré a por algo de tomar.
Recogí mis gafas de sol y salí del coche.
Al pisar suelo observe a Pricila que nos vigilaba desde la caja de la camioneta. No pude evitar pensar en que la última vez que me encontraba aquí media apenas un cuarto de lo que era su tamaño actual.
Al entrar a buscar la botella de agua el hombre que atendía la estación una vez levantó su vista para dictarme el precio quedó perplejo. Asumí que su sorpresa se debía a mi peculiar parecido con la chica que estaban pasando en televisión, me contuve en pagar e irme.
—¿eres...?
Negué con la cabeza.
—que tenga lindo día.
ESTÁS LEYENDO
Cereal lovers
RomanceLa vida de Piper da un giro inesperado cuando horas antes de su primer dia de clases decide ir al supermercado en busca de sus cereales favoritos, solo hay un problema; una colorada de 1,70 que logro ganarse su odio al arrebatarle la última caja de...
