Me desperté a duras penas con el sonido de la alarma a escasos centímetros de mi oído. Aun adormida saque mi celular que estaba bajo la almohada y apagué aquella irritable melodía deslizando el dedo sobre la pantalla.
Me estaba empezando a cuestionar si tener "Brutal" de Olivia Rodrigo como despertador había sido buena idea.
Eran las cinco de la mañana y había dormido tan solo dos horas. Si esta era la forma de empezar el año no tenía ni el más mínimo interés en saber cómo seguiría.
Me levante de la cama aun forcejeando para no cerrar mis ojos y salí de mi habitación para encaminarme a la ducha como podía.
Al desvestirme sentí una suave brisa recorrer mi piel desnuda. Inconscientemente dirigí mi vista al espejo que tenía a un lado.
Aun observándome pase una de mis manos por mi cuello y la baje lentamente por mi pecho hasta llegar a mi estomago.
Mi piel pálida parecía escabullirse entre el mármol blanco bajo la escasa iluminación del baño.
Aveces parecía un fantasma al lado de los mellizos Brown y no podía evitar cuestionármelo. Ellos eran tan "bronceado de Malibu" y yo tan "leche en polvo al veinte por ciento de descuento" que resultaba hasta curioso de contemplar.
me metí bajo la ducha sintiendo el agua caliente sobre mi cuerpo y el vapor entrar por mis pulmones.
En la vida hay dos tipos de persona, las que se bañan con cubos de hielo y las que salen con quemaduras de tercer grado. Yo estaba orgullosa de pertenecer al segundo grupo.
Estuve unos minutos así hasta que me decidí por salir.
Con una toalla enrollada en mi cuerpo y mi rutina de higiene diaria terminada caminé nuevamente a mi cuarto lista para vestirme.
Con pereza le eche una ojeada al uniforme. Odiaba con todo mi ser aquel aburrido conjunto de prendas.
El uniforme era conformado por una camisa blanca, falda y chaleco a cuadrille de un gris oscuro; una corbata color negra y unas medias a la altura de los tobillos.
Suspire pesadamente y mire a través de la ventana antes de proceder a vestirme. Mi verano había terminado y con el mi patética libertad.
Me coloqué una chaqueta deportiva sobre la vestimenta reglamentaria. Una chaqueta de abrigo color roja con franjas horizontales amarillas. Se podía observar su desgaste por tanto uso en los puños y espalda.
En primavera del año pasado con Francis y Sophia nos colamos ebrios a una estación de bomberos por la noche. Una cosa llevo a la otra y terminamos tomando prestados los uniformes distintivos. Lo siguiente que recuerdo de aquella travesía es a nosotros tres durmiendo en una de las bancas de algún parque con una docena de sandwiches a un costado y tres porciones de pizza sobre mi regazo. Una semana después del suceso en mi puerta había una caja con una nota que decía "para nuestra bombero sexy" y la chaqueta dentro.
Una vez lista salí por segunda vez de mi habitación y baje las escaleras hasta llegar al living.
Lo primero que sentí al poner un pie en el salón fue un aroma a chocolate caliente invadir mis fosas nasales.
Cerré mis ojos para apreciarlo mejor y aspiré ondo. Amaba el chocolate en todas sus formas.
Camine hacia la cocina con ambas manos en mi espalda, una sonrisa en mi rostro y aun ambos ojos cerrados.
ESTÁS LEYENDO
Cereal lovers
RomanceLa vida de Piper da un giro inesperado cuando horas antes de su primer dia de clases decide ir al supermercado en busca de sus cereales favoritos, solo hay un problema; una colorada de 1,70 que logro ganarse su odio al arrebatarle la última caja de...
