Cautivado

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Marinette observó el broche en sus manos y sonrió conmovida, consciente de que no solo era un objeto, sino una pieza de Adrien, una conexión que compartían. Sentía una mezcla de gratitud y afecto tan profunda que sus palabras no lograban capturar.

Marinette: -Prometo cuidarlo siempre. Gracias, Adrien. Esto… esto significa mucho más de lo que imaginas-

Adrien se quedó mirándola, cautivado por el resplandor en sus ojos. El broche no solo era un símbolo de protección, sino una representación de la conexión que estaban forjando en su búsqueda. A su lado, sintió que podía enfrentarse a cualquier misterio o desafío.

Adrien: -Estoy feliz de que te guste. Siempre quise regalarte algo especial, algo que te recordara que no estás sola, que siempre tendrás a alguien a tu lado-

Ambos se miraron en silencio, permitiendo que sus emociones hablaran por ellos. En ese instante, las palabras no eran necesarias. La magia que los rodeaba se sentía más fuerte, como si el libro y los símbolos a su alrededor reconocieran la conexión que estaban forjando y se alimentaran de ella.

Marinette: -Bueno, parece que este libro aún tiene muchos secretos que mostrarnos. ¿Te gustaría seguir explorando juntos?-

Adrien asintió, sintiendo una mezcla de emoción y gratitud. Sabía que, mientras estuviera con Marinette, cualquier descubrimiento o revelación sería mucho más significativo.

Adrien: -Sí, definitivamente. Vamos a ver qué más nos depara este libro. Quizás haya algo sobre los hechizos que tu madre enseñó, o sobre los antiguos guardianes de la magia que nos puedan ayudar en nuestra misión como héroes-

Marinette sonrió, sintiendo que la energía del libro resonaba con su creciente determinación. Juntos, se acercaron más a las páginas iluminadas, listos para descubrir lo que el pasado tenía reservado para ellos.

*

En clase, mientras el profesor hablaba sobre los hechizos de transmutación, Adrien no podía dejar de mirar a Marinette de reojo. A pesar de todo lo que había sucedido el día anterior, algo en su corazón se sentía más claro que nunca: sus sentimientos por ella estaban creciendo, y ya no podía seguir negándolo.

El profesor, ajeno a las miradas entre los dos, continuaba explicando los pasos para crear objetos mágicos a partir de elementos simples. Félix, sentado detrás de Adrien, observaba la escena con una sonrisa traviesa.

Félix, con un movimiento rápido de su varita, lanzó un pequeño hechizo para hacer levitar una nota hasta la mesa de Adrien. La nota cayó justo delante de él, y cuando la abrió, vio las palabras: "No te hagas el tonto, ¡es obvio que estas cautivado por ella! Admite lo que sientes ya, primo"

Adrien miró la nota con sorpresa y se sonrojo. Intentó disimular su reacción, pero sabía que el comentario de Félix no estaba muy lejos de la verdad.

Sintiendo la mirada de Marinette en él, Adrien trató de centrar su atención en el profesor, pero su mente divagaba entre los hechizos que estaban aprendiendo y la conexión que estaba forjando con Marinette. La nota de Félix, aunque juguetona, había hecho que se diera cuenta de que no podía seguir ocultando sus sentimientos.

Mientras el profesor continuaba hablando, Adrien sintió que el peso de la nota de Félix en su mente se volvía más pesado. No podía dejar de pensar en Marinette y en cómo su presencia iluminaba cada rincón de su corazón. Era cierto, estaba cautivado por ella, pero la idea de admitirlo en voz alta lo llenaba de nervios.

Marinette, ajena a la batalla interna de Adrien, se encontraba concentrada en sus notas, escribiendo rápidamente lo que el profesor decía. Sin embargo, cada vez que levantaba la vista y sus ojos se encontraban con los de Adrien, sentía una chispa en el aire. Esa conexión que habían descubierto juntos se extendía más allá de lo mágico; era algo más profundo.

Hadas y BrujosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora