Mientras Marinette seguía las líneas del símbolo con el dedo, sintió una pequeña vibración bajo su toque, como si el libro respondiera a su curiosidad. Era como si los códigos mágicos los invitaran a descubrir más secretos.
Adrien: -Espera, ¿sientes eso? Es como si el libro reaccionara a tu energía-
Marinette lo miró sorprendida, y entonces ambos se inclinaron sobre el símbolo. Decidieron intentar el encantamiento juntos, usando el mismo método que habían aprendido en su primer intento de conjurar el código de vínculo. Ambos comenzaron a recitar el hechizo con las palabras exactas que el símbolo parecía requerir.
De pronto, los símbolos del libro se levantaron del papel y comenzaron a flotar en el aire, formando patrones que giraban y danzaban alrededor de ellos. Era como si los códigos mágicos quisieran comunicar algo profundo y antiguo, una verdad escondida que solo se revelaba a quienes eran lo suficientemente valientes como para buscarla.
Marinette y Adrien continuaron recitando el encantamiento, mientras los símbolos giraban y se entrelazaban, creando figuras y patrones desconocidos. La energía que sentían entre ellos era cada vez más intensa, como si el mismo libro los estuviera guiando hacia un conocimiento prohibido. Sus voces resonaban en el silencio de la biblioteca, y poco a poco, los símbolos comenzaron a emitir un suave brillo azul, iluminando sus rostros y reflejando.
A medida que el hechizo avanzaba, los patrones que los rodeaban parecían formar antiguos recuadros que proyectaba imágenes de sus antepasados, Marinette observó, fascinada, cómo las imágenes aparecían una tras otra, sintiendo que estaba tocando los recuerdos de los antiguos practicantes de magia.
Adrien: -¡Wow! ¡Esto es asombroso! Son nuestros antepasados-
Las imágenes proyectadas en los recuadros de luz se entrelazaban en una danza de colores y formas antiguas, revelando figuras con túnicas y varitas brillantes que realizaban movimientos precisos y ceremoniosos. Marinette y Adrien observaban, hechizados, a medida que esos recuerdos del pasado parecían contarles una historia, una historia de magia transmitida a lo largo de generaciones, cargada de sabiduría y secretos.
En uno de los recuadros, Adrien observó una figura que le resultaba sorprendentemente familiar. Era una mujer joven, de cabello rubio y brillante, con una expresión serena y sabia en su rostro. Vestía una túnica blanca adornada con intrincados bordados negros que parecían reflejar constelaciones, su túnica tenía un broche en forma de mariposa, en su mano sostenía una varita finamente tallada, cuyo extremo emitía un suave resplandor.
Marinette: -Esa no es…-
Adrien: -Madre…-
Adrien sintió una mezcla de asombro y nostalgia al reconocer a su madre entre las imágenes. Había escuchado historias sobre ella, sobre su magia y su dedicación, pero nunca había visto un retrato tan vívido de su pasado. La imagen de su madre, tan llena de gracia y poder, lo llenó de emociones que no sabía cómo expresar.
Marinette, dándose cuenta de la intensidad de los sentimientos de Adrien, se acercó un poco más, apoyando una mano en su brazo como un gesto de apoyo.
Adrien: -¿Sabes? Aunque no lo creas, mi padre no sabía todos los hechizos que ahora él sabe hoy en día-
Marinette: -Nha, ¿tu padre?-
Adrien: -Si, mi mamá le enseño a mi padre los hechizos más avanzados cuando eran más jóvenes-
Marinette lo miró con curiosidad, sintiendo que la conexión entre ellos se fortaleció al compartir esas historias familiares.

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Hadas y Brujos
RomanceDesde su infancia, Marinette siempre supo que no encajaba en el reino de las hadas, un mundo de luz y maravillas donde nació. Aunque vivió allí, algo la impulsó a dejarlo atrás y ocultar su verdadera identidad. Las hadas y los brujos no siempre han...