Hechizos

9 2 0
                                    

Marinette observaba las palabras del profesor deslizarse sobre el pizarrón. A pesar de sus esfuerzos, la magia de transmutación siempre le había parecido inalcanzable, llena de reglas y teorías abstractas que no lograba conectar. En su mente, las letras y símbolos comenzaban a difuminarse, mientras su mirada se desviaba hacia la ventana, donde una suave brisa agitaba las hojas de los árboles en el jardín.

Maestro: -Estos hechizos son algo complicados, pero vendrán en su examen, por lo que deberán practicarlos constantemente si quieren dominarlos. La transmutación requiere concentración y un conocimiento profundo de la materia prima que están manipulando-

Marinette suspiró mientras el maestro continuaba hablando sobre los hechizos. Aunque intentaba prestar atención, las palabras del profesor parecían distantes y confusas. Marinette se recostó ligeramente en su asiento, girando su varita mágica, mientras jugueteaba con su varita mágica el maestro la ve y se acerca poniendo su mano en su asiento, captando la atención de la azabache. Marinette se sobresaltó al sentir la mano del maestro en su asiento y levantó la mirada, encontrándose con la mirada seria del profesor.

Maestro: -¡Señorita, Dupain-Cheng! Este no es el momento de jugar, debe prestar atención ya que esto vendrá en el examen. Dijo que quería aprender a controlar sus poderes, ¿o me equivoco?-

Marinette sintió un escalofrío recorrer su espalda ante el tono firme del maestro. Avergonzada, se enderezó en su asiento, dejando de girar la varita entre sus dedos.

Marinette: -No, no se equivoca, profesor. Enserio quiero aprender…-

Maestro: -¿Y cómo piensa graduarse de la academia, si no presta atención a las clases?-

Marinette sintió que el peso de la mirada del profesor se intensificaba, como si cada palabra resonara en su mente.

Marinette: -Lo sé, profesor. Prometo que me esforzaré más…-

Maestro: (Se acomoda sus anteojos) -Es importante que se enfoque en clase, señorita Dupain-Cheng-

El maestro regresa a la pizarra y continúa explicando. Y Marinette suspira de alivio, agradecida de no ser enviada a la oficina del director. Marinette observó discretamente a su alrededor y, al confirmar que nadie la estaba mirando, presionó un botón en su varita. Esta se transformó en una hermosa peineta en forma de estrella. Con cuidado, se colocó la peineta en el cabello, sintiendo una pequeña chispa de alegría al ver cómo realzaba su peinado. Satisfecha con el resultado, volvió su atención a la clase, decidida a mantenerse concentrada y evitar futuros problemas.

Adrien: -Que extraña es, pero hay algo en su forma de ser que me atrae. A veces, parece que tiene un mundo propio en su mente- (Pensó)

La joven hada luchaba por concentrarse en los hechizos que el maestro explicaba en la pizarra. A pesar de sus esfuerzos, los hechizos parecían danzar ante sus ojos, desafiando sus intentos por comprender su significado.

Adrien observaba a Marinette desde su asiento, intrigado por su desconexión. Aunque la clase era importante, él no podía evitar preguntarse qué pasaba por la mente de su amiga.

Maestro: -Bien, ¿quién puede decirme que es una flor mágica?-

Marinette, sintiéndose un poco más alerta ante la nueva pregunta, levantó la mano rápidamente, casi impulsivamente.

Marinette: -Una flor mágica es una planta que posee propiedades sobrenaturales, como curar heridas o otorgar poderes temporales a quien la consuma. Está la Flor de Luna, que solo florece bajo la luz de la luna llena, es conocida por sus habilidades de curación. Sin embargo, su magia puede ser impredecible y requiere un cuidadoso manejo-

Hadas y BrujosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora