Desperté en mi cama, con el cuerpo tan pesado como si no hubiera descansado en absoluto. No sabía en qué momento me había quedado dormida, y por un instante, mientras mis ojos se adaptaban a la luz tenue de la mañana, esperé que todo lo de anoche hubiera sido solo un mal sueño. Pero al bajar la mirada, las marcas en mis muñecas me trajeron de vuelta a la realidad. El dolor estaba ahí, tangible y fresco, y con él la certeza de que nada había sido un sueño.
Me levanté despacio, sintiendo el eco de la noche anterior en cada fibra de mi cuerpo, y me senté al borde de la cama. Apenas tuve tiempo de aclarar mis pensamientos cuando Fede entró a la habitación, sosteniendo en sus manos una maceta pequeña con unas flores que había dejado junto a la ventana.
-Mira cómo están esas flores -dijo en voz baja, casi susurrando-, están a punto de marchitarse.
Mi mirada se posó en los pétalos mustios, en las hojas que comenzaban a doblarse hacia abajo, y sentí que algo en mi pecho se apretaba aún más.
-No les di lo que necesitaban -murmuré-. Por eso se marchitaron.
Fede me observó en silencio por un momento, y luego se sentó a mi lado, dejando la maceta sobre la mesa junto a nosotros. No dijo nada, solo se quedó allí, con una comprensión silenciosa que me hacía sentir menos sola en medio de mi propio caos.
Fede se quedó un momento más en silencio a mi lado, hasta que, como si se acordara de algo, me miró y sonrió suavemente.
-Por cierto, una de tus amigas, las chaparritas, está abajo.
-¿Cuál de todas? -pregunté, intentando distraerme un poco del peso en mi pecho.
Él frunció el ceño, pensativo, y respondió con una descripción que apenas ayudaba.
-Pues... es chaparrita, güerita y tiene el cabello largo.
Le lancé una mirada incrédula y no pude evitar soltar una risa suave.
-Excelente descripción Fede, ¿cómo no se me había ocurrido? -le dije, y ambos reímos, como si esa pequeña chispa de humor rompiera por un segundo la pesadez de mis pensamientos.
Pero pronto la sonrisa se desvaneció, y me encogí de hombros.
-No estoy de ánimos para ver a nadie.
Fede tomando una de mis manos entre las suyas, me miró con una ternura que me hizo sentir cálida por dentro, como si, de alguna forma, con solo estar ahí, lograra envolverme en un abrazo invisible.
-No te preocupes, no tienes que ver a nadie si no quieres. Yo... -suspiró y me apretó la mano- daría mi vida por ti, Miranda. Para que no estés triste, para que no tengas que cargar con todo esto. Te amo. No voy a dejar que te vayas, te lo prometo. Haré cualquier cosa, cualquier cosa para que eso no pase.
Sin pensarlo, me acerqué y lo abracé con fuerza, dejando que todas esas emociones encontraran un pequeño respiro en sus brazos. La promesa que me había hecho me llenó de un calor que apenas recordaba sentir; me aferré a él como si temiera que todo esto fuera solo un sueño.
De repente, una voz familiar llenó el cuarto, rompiendo el momento.
-¡Pensé que te habían secuestrado o que te habías muerto o que un payaso raro de esos que compra este loco por internet te había descuartizado -Alisson estaba de pie en la puerta, con los ojos muy abiertos y una mezcla de susto y alivio en la cara, inmediatamente corrió a abrazarme y siguió con su discurso - Mi niña hermosa, Mirandita de mi corazón, me tenías demasiado preocupada, a mí y a las demás chicas, ¡Dios! -Miró a Fede con el ceño fruncido- Este Federico me dejó en la sala esperando, ¿puedes creerlo? No pude esperar más y tuve que subir. Tenía que verte, saber que estabas bien. ¿Por qué no contestas los mensajes? ¿Qué pasó? ¿Estás bien?
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Aún sigo aqui - Lukas Urkijo #2
फैनफिक्शन"No importa cuántas veces necesite hacerlo, te volveré a conquistar, una y otra vez, hasta que recuerdes quiénes somos y nos enamoremos de nuevo, como la primera vez, pero esta vez, haré que todo sea perfecto." Segunda parte de " People you know " �...
