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Narra Lukas.

Los días pasaron. Todos los días, sin falta, le llevaba tres gerberas a Miranda. Tres flores que para muchos podrían parecer simples, pero que yo había elegido con intención, con cariño. Tres gerberas significaban "te amo". Y aunque no se lo decía todos los días en voz alta, esas flores eran mi forma de recordárselo sin palabras. A veces me miraba con una sonrisa y decía que no era necesario que diario le llevase flores, pero luego se le notaban los ojos brillosos, y sé que en el fondo, las esperaba, esperaba que yo siempre estuviera ahí, con su ramo de flores..

No sabía en qué momento pasó tan rápido el tiempo, pero de pronto me di cuenta de que en unas horas era su cumpleaños. Su primer cumpleaños conmigo. Y aunque llevaba semanas preparándolo todo, de repente sentí que nada era suficiente. Tenía los regalos, la decoración, los mensajes programados. Pero lo único que quería era hacerla feliz. Que supiera cuánto significaba para mí.

Me senté en el suelo de mi cuarto, rodeado de papeles de colores, cintas, moños y cajitas. A un lado, una pequeña caja de madera que había pintado a mano para ella, con nuestras iniciales. Dentro de esa caja, había una nota doblada con cuidado."Desde que te conocí, todos mis días tienen sentido."

Miré el ramo de flores que descansaba sobre la cama. Seis gerberas. Seis. Porque seis gerberas significaban "estoy enamorado de ti". Y lo estaba. Más de lo que jamás pensé que podría estarlo. Más de lo que cualquier flor podría representar.

-Hoy no serán tres -dije en voz baja, como si alguien más pudiera escucharme- Hoy le daría seis.

Los regalos no eran nada comparado con lo que ella significaba para mí. Una pulsera que vi en una tienda de artesanías que me recordó a ella, una libreta donde pegamos nuestras fotos y que decoré con frases tontas, una carta escrita a mano con mi letra fea pero sincera, y una bufanda que ella siempre quiso. Nada era tan grande como lo que sentía. Pero era lo mejor que podía darle... hasta ahora.

Suspiré mientras metía el último regalo en su envoltura. No era un regalo caro. Nada de lo que le había comprado lo era. Pero cada cosa tenía un pedazo de mí. De lo que soy. De lo que quiero ser con ella.

Aunque, sinceramente, ninguno de estos regalos es suficiente. Nada de esto se compara a lo que siento por ella. Ninguna caja, ningún papel, ningún moño podría envolver todo lo que es Miranda para mí.

Fue justo entonces que sonó la videollamada en el grupo, donde estaba Fede, Alex, Ian, Max, Alan y yo.

-Tengo una idea para el canal -dijo Fede emocionado- Vamos a grabar un video fingiendo que olvidamos el cumpleaños de Miranda. Todo el día la vamos a ignorar. ¡Y en la noche le hacemos su fiesta sorpresa!

-¿No está muy manchado eso? -preguntó Alan- Miranda es sensible...

-Boludo, es contenido, y al final se va a reír. Ya está todo planeado. Además, en la noche va a haber pastel, música, y... -Fede me guiñó el ojo- Tú le vas a dar el regalo más importante.

-¿Qué? -pregunté, frunciendo el ceño.

-Andale Luki, para mi canal. Ignorarla todo el día y en la noche hacerle una fiesta sorpresa. Sería contenido y además sorpresa -Sonrió con ese brillo que siempre tenía cuando planeaba algo.

-No sé... -dije rascándome la nuca.

-¡Ándale! ¡Va a estar divertido! Tú solo actúa normal, pero como si no supieras que es su cumple. Vamos a grabarlo todo.

Suspiré, algo nervioso. No me gustaba la idea de hacerla sentir mal aunque fuera por un rato... pero si al final todo era por una sorpresa linda y con fiesta, quizá valía la pena. Además, me tenía que encargar del regalo más especial.

Aún sigo aqui - Lukas Urkijo #2 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora