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- Prometámonos algo -dije finalmente, en un susurro- Cuidar este momento, cuidarnos... siempre.

Lukas me miró directamente a los ojos, su expresión tan firme y sincera, hizo que mi corazón se latiera de emoción.

-Claro, nunca voy a irme -dijo, con una sonrisa cálida que me envolvió- Aún sigo aquí y siempre lo estaré.

Mis labios se curvaron en una sonrisa que no pude evitar. Asentí, sintiendo cómo una mezcla de paz y alegría me inundaba por completo. Después de un momento más en el que dejamos que el silencio hablara por nosotros, Lukas tomó mi mano y, juntos, bajamos las escaleras.

Al llegar, nos encontramos con las chicas, que inmediatamente nos lanzaron miradas cómplices, entre sorprendidas y divertidas. Cass y Karla intercambiaron una mirada rápida, mientras que Alisson, Isa y Lidia fingían estar ocupadas.

Fede e Ian estaban sentados en el sillón. Fue Ian quien rompió el hielo, como siempre.

-¿Y esa cara de reconciliados? -preguntó, alzando una ceja y soltando una risa burlona.

-¡Ian! -Fede lo regañó, dándole un golpe ligero en la cabeza- ¡Deja de ser metiche!

Todos se rieron, incluida yo. Lukas solo sacudió la cabeza con una sonrisa y me apretó la mano una última vez antes de soltarla.

Después de un rato, poco a poco, las chicas comenzaron a despedirse. Lukas me lanzó una última mirada antes de irse con los demás, y yo le devolví la sonrisa. Algo en su expresión me decía que esta vez todo sería diferente.

Al cerrar la puerta, me giré y encontré a Ian y Fede observándome fijamente, como si estuvieran esperando algo.

-¿Qué? -pregunté - Ayyyy, como que ya es muy tarde y me voy a dormir -intenté escaparme, pero Ian me detuvo.

-No, señorita, usted no se va hasta que me cuente todo-exclamó, señalándome con un dedo acusador.

-Ian, deja de fastidiar -dijo Fede, dándole otro golpe.

-Pero si...cuéntanos el chisme -dijo Fede, más tranquilo, mirándome con curiosidad- ¿Se reconciliaron?

Sonreí y asentí con la cabeza.

-Por fin podremos volver a hacer contenido -comentó Fede, cruzándose de brazos con aire satisfecho.

-Y te quejas de mí -le soltó Ian, arqueando una ceja.

-¡Contenido es contenido! -respondió Fede, encogiéndose de hombros con una sonrisa.

-Pero bueno, váyanse a dormir ya, que mañana grabamos -dijo Fede finalmente

Asentí con una sonrisa, deseándoles buenas noches y subí a mi habitación.

Cuando cerré la puerta detrás de mí, me dejé caer en la cama, abrazando la almohada mientras una sensación cálida recorría todo mi cuerpo.

-Ay, Lukas... -murmuré, pataleando como si pudiera liberar la emoción que no sabía cómo expresar de otra forma. Me reí, cubriendo mi rostro con las manos, sintiéndome como una chica completamente enamorada.

Después de unos minutos, me giré y mis ojos se detuvieron en las gerberas que había colocado en la mesita de noche. Eran tan simples, pero tenían tanto significado.

Una sonrisa dulce apareció en mis labios mientras me acomodaba, cerrando los ojos con la imagen de Lukas en mi mente.

Y así, abrazando mi almohada, sintiéndome más feliz y ligera de lo que me había sentido en mucho tiempo, me dejé llevar por el sueño.


Aún sigo aqui - Lukas Urkijo #2 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora