—¡¿Qué haces, pendejo?! —escuché de repente la voz de Alex detrás de mí, jadeante, como si hubiera corrido hasta quedarse sin aliento.
Levanté la mirada con los ojos hinchados de tanto llorar. Ahí estaba él, parado a unos metros, con el cabello desordenado y el rostro pálido. Se acercó rápidamente, sin darme tiempo de decir nada, y me jaló del brazo con fuerza, alejándome de la orilla.
—¿Estás loco o qué? —me gritó, con los ojos llenos de algo entre miedo y enojo. Su voz temblaba.
—Alex, yo... —intenté decir algo, pero mi garganta estaba tan cerrada que las palabras apenas salieron como un susurro.
—¿Tú qué, eh? —me interrumpió— ¿Qué chingados estabas pensando, Lukas? ¿Qué haces aquí?
Bajé la mirada, incapaz de sostenerle la vista. Mi cuerpo aún temblaba, mis manos estaban frías, y las lágrimas seguían cayendo, aunque más lentas.
—No lo sé... —murmuré, derrotado.
—No sabes... —repitió Alex, soltándome el brazo y llevándose las manos al cabello en un gesto desesperado— ¡Claro que sabes! ¿Por qué viniste aquí? ¿Por qué siempre piensas que todo sería mejor sin ti?
Me quedé en silencio. Él respiró profundo, como si tratara de calmarse, pero cuando volvió a hablar, su voz estaba cargada de emoción.
—Te juro que si te hubieras... —su voz se quebró un poco— Si hubieras hecho esa estupidez... yo... yo no te lo perdonaría, ¿entiendes?
Lo miré por fin. Había lágrimas acumulándose en sus ojos, pero las contenía con terquedad. Su mirada era dura, pero también estaba llena de preocupación.
—¿Sabes lo culpable que se sentiría Miranda si haces esto? —me dijo, inclinándose un poco para obligarme a levantar la mirada— Ella te ama, idiota. ¿De verdad no lo ves? Eres lo más importante para ella, para todos. Y aunque a veces seas un pendejo... —hizo una pausa, su voz se quebró un poco— No quiero que te vayas.
El nudo en mi garganta se apretó más, y solo pude mirar sus ojos llenos de lágrimas.
—Eres un imbécil si piensas que esto es la solución —continuó, sin dejar de mirarme— Pero también sé que podemos arreglar las cosas. Todo se puede solucionar, Lukas. Nada es tan grande como para que pienses que no vales la pena.
Alex respiró profundo, su pecho subiendo y bajando mientras intentaba recuperar el control de sus emociones.
—Perdóname... —dijo de repente, con un susurro— Perdóname si alguna vez te aconsejé una estupidez. Si alguna vez te dije que dejar a Miranda era lo mejor... porque no lo era. No tenía derecho a meterme en algo tan importante para ustedes dos.
Se acercó más, y antes de que pudiera reaccionar, me abrazó con fuerza. Sentí sus brazos rodearme, su pecho contra el mío, y algo dentro de mí se rompió por completo.
—No te vayas, Lukas... por favor —murmuró contra mi hombro— No me hagas perder a mi mejor amigo, a mi hermano.
Mis lágrimas cayeron con más fuerza. No respondí con palabras, no podía. Pero levanté mis brazos temblorosos y lo abracé de vuelta, aferrándome a él como si fuera lo único que me mantenía en pie en ese momento.
Me di cuenta, en medio de ese abrazo, que tal vez tenía razón. Que tal vez no todo estaba perdido. Que tal vez, solo tal vez, aún había algo por lo que luchar.
Alex me soltó lentamente, pero no se alejó mucho. Me tomó de los hombros y me miró directo a los ojos, como asegurándose de que lo estuviera escuchando. Sus manos todavía temblaban un poco, pero su voz sonó más firme esta vez.
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Aún sigo aqui - Lukas Urkijo #2
أدب الهواة"No importa cuántas veces necesite hacerlo, te volveré a conquistar, una y otra vez, hasta que recuerdes quiénes somos y nos enamoremos de nuevo, como la primera vez, pero esta vez, haré que todo sea perfecto." Segunda parte de " People you know " �...
