Narra Miranda.
El camino de regreso a casa fue tranquilo. Miraba por la ventana del auto, viendo cómo las luces de la ciudad pasaban rápido mientras el cansancio comenzaba a instalarse en mi cuerpo. Ni siquiera podía creer que apenas hace unas horas había hablado con Lukas como solíamos hablar, como si nada malo hubiera pasado, como si todo siguiera igual.
— Miranda, en serio... nos sacaste un susto de aquellos, ¿eh? —me dijo Ian, girándose para verme con una mezcla de preocupación y ese tono sarcástico que siempre usaba para disimular sus emociones.
Solté una pequeña risa, aunque en el fondo sabía que hablaba en serio.
—Lo siento, Ian. Pero ya estoy aquí, ¿no? Todo está bien ahora.
Ian me miró como si quisiera darme un sermón, pero en lugar de eso suspiró.
—Sí, pero no vuelvas a hacerlo, boluda. No creo que mi corazón lo aguante.
—Tranquilo, me portaré bien... por ahora —respondí, con una sonrisa que sabía que lo haría rodar los ojos.
—¿Por ahora? Ni siquiera prometes que será para siempre — Dijo Fede, quien iba manejando.
Me encogí de hombros, sin responder. En este punto de mi vida, no podía prometer nada, no sabia si podría cumplirlo. Sabía que ambos estaban mucho más tranquilos ahora, y eso me daba un poco de paz.
Cuando llegamos a casa, lo primero que hice fue dejarme caer en el sofá. Solo quería quedarme con ellos, hablar un rato y disfrutar de la calma después de todo lo que había pasado.
—Me voy a quedar aquí con ustedes —dije, acomodándome como si no pensara moverme nunca más.
Ian me miró de la forma más horrenda posible, era obvio que no me quería ahí.
—Ah, no, señorita. Te vas a tu cuarto a descansar.
—No quiero —contesté de inmediato, cruzándome de brazos— Estoy bien aquí.
Fede se sentó junto a mí y me miró con esa expresión que siempre usaba cuando quería convencerme de algo.
—Anda, ve a tu cuarto. Luego bajas si quieres.
Rodé los ojos como si me estuvieran pidiendo escalar una montaña.
—Bueno... pero solo porque tú lo dices, ¿ok? —dije, señalándolo con un dedo.
—Claro, claro, lo que tú digas, señorita —respondió con una sonrisa, dándome una suave palmada en la cabeza.
Suspiré exageradamente, pero me levanté y subí las escaleras. Cuando llegué a la puerta de mi cuarto, la empujé con pereza, pero lo que vi me hizo detenerme en seco.
—¡Feliz cumpleaños! —gritaron al unísono Karla, Lidia, Cass, Alisson e Isa, mientras sostenían un pastel con velas encendidas y me miraban con enormes sonrisas.
Me quedé boquiabierta, llevándome las manos a la cara.
—¡Pero todavía falta una semana! —exclamé, mirándolas con los ojos bien abiertos.
Karla, como siempre, me respondió con total naturalidad, encogiéndose de hombros.
—¿Y? —dijo con tono despreocupado— No necesitamos una excusa para celebrar contigo, tonta.
Todas se miraron entre sí con complicidad antes de que Cass rompiera el silencio
—Bueno, suficiente drama, ¿no? Mejor comamos pastel.
Todas se acomodaron en mi cama, dejando espacio para el pastel en el centro. Cass le puso un cuchillo en la mano a Isa, quien cortó las primeras rebanadas mientras yo las miraba con una mezcla de incredulidad y ternura.
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Aún sigo aqui - Lukas Urkijo #2
Fanfiction"No importa cuántas veces necesite hacerlo, te volveré a conquistar, una y otra vez, hasta que recuerdes quiénes somos y nos enamoremos de nuevo, como la primera vez, pero esta vez, haré que todo sea perfecto." Segunda parte de " People you know " �...
