Narra Lukas.
Estaba sentado en la silla de rueditas, girando lentamente de un lado a otro mientras mis amigos me miraban en silencio desde el sofá. La casa nueva estaba casi vacía, pero el aire se sentía más denso que nunca. Mis manos jugaban con un bolígrafo que había encontrado en la mesa, y aunque intentaba distraerme, el peso en mi pecho no desaparecía. Finalmente, me detuve y los miré.
—¿Saben qué es lo peor? —dije, mi voz apenas un susurro al principio, pero luego más firme— Que se ve feliz. Se ve tan bien que me duele.
El silencio en la habitación era palpable hasta que Harold rompió ese silencio incomodo.
—Ya ves wey, es tu culpa, que necesidad tenías de enseñarle el en vivo del gringo, alto, rubio y guapo —dijo, cruzando los brazos y mirando a Rojano.
—Ya cállate, Harold. En vez de ayudar, empeoras las cosas —dijo Sebastián con un tono de frustración mientras se apoyaba contra la pared.
Yo, por mi parte, ni siquiera escuchaba del todo. Mi cabeza estaba en otro lado, atrapada en imágenes que no podía borrar. Imágenes de Miranda sonriendo, de ella siendo exactamente todo lo que yo había perdido.
—¿Creen que Alan es más guapo que yo? —pregunté de repente, rompiendo el hilo de su conversación. Mi voz sonó más rota de lo que esperaba, pero intenté mantenerme indiferente.
Rojano, que había estado tomando agua, casi se atragantó.
—Pues yo sí estoy más guapo que tú, güey —respondió, encogiéndose de hombros con una sonrisa burlona.
Harold lo miró incrédulo antes de soltar una carcajada y darle un manazo en el brazo.
—Wey... Habla del otro Alan, no de ti, estúpido —dijo entre risas, mientras Rojano fingía estar ofendido.
Sebastián rodó los ojos, como siempre hacía cuando Harold abría la boca demasiado.
—¿Pueden tomar esto en serio por una vez? —dijo Tristán con un suspiro, dirigiendo una mirada rápida hacia mí — Lukas, necesito que estés aquí. Estás súper distraído, y nada de lo que digamos parece importarte para ti.
Su tono era firme, pero no agresivo. Sus palabras me hicieron parpadear, volviendo al presente por un breve segundo. Pero el vacío en mi pecho no desapareció.
Ese vacío... siempre había estado ahí. Lo recordé con claridad, ese peso constante en el pecho que me hacía sentir incompleto. Pero luego llegó ella, con su risa ligera y su forma única de ver el mundo, y por primera vez en mi vida, ese vacío pareció desvanecerse. Miranda llenó cada rincón oscuro que nunca pensé que podría iluminarse. Me dio un propósito, algo que me hacía querer levantarme cada día.
Ahora, sin ella, sin saber nada de ella... ese vacío era peor. Mucho peor. Se sentía como si me horrible, como si ella se hubiera llevado mis ganas de amar a absolutamente nadie, solamente a ella, ella tenía mi corazón totalmente, dejándome con un hueco que nada ni nadie podía llenar. Mi mundo, que alguna vez se sintió vibrante y lleno de colores, ahora era gris y monótono. Nada tenía sentido sin ella.
Ni siquiera podía recordar la última vez que me sentí así de vacío antes de Miranda. Pero ahora, lo único que podía pensar era en cuánto me dolía no saber nada de ella, no escuchar su voz, no sentir su presencia, no poder verla, no poder abrazarla, no poder besar sus labios.
—Es que... —mi voz tembló, y solté un suspiro largo antes de mirarlos a todos— Extraño a Miranda.
El aire en la habitación pareció volverse más pesado. Ninguno de ellos dijo nada, ni una broma, ni un comentario sarcástico. Solo se quedaron allí, esperando a que continuara.
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Aún sigo aqui - Lukas Urkijo #2
Fanfiction"No importa cuántas veces necesite hacerlo, te volveré a conquistar, una y otra vez, hasta que recuerdes quiénes somos y nos enamoremos de nuevo, como la primera vez, pero esta vez, haré que todo sea perfecto." Segunda parte de " People you know " �...
