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Boom llegó al cuarto con su actitud despreocupada de siempre, como si nada pudiera sorprenderlo. Se acercó a la mesa donde Fede y yo habíamos dejado nuestros pancakes y se frotó las manos.

—Bueno, bueno, bueno, ¿qué tenemos aquí? —dijo, inspeccionando los hotcakes. Primero, dirigió su atención al de Fede— A ver, veamos la obra maestra de nuestro querido Fede.

Fede levantó su hotcake en forma de flor, sonriendo como si ya hubiera ganado. Boom lo miró detenidamente, hasta lo giró un poco, y luego asintió, aunque su expresión no era precisamente alentadora.

—Ajá... interesante. No sabía que las flores podían tener esta forma tan... abstracta —dijo, sin poder evitar un tono burlón— Esto es más una... obra de arte moderna.

Fede se echó a reír, levantando las manos como si estuviera celebrando.

—Por eso te pago, Boom, para que siempre hables bien de mí —bromeó, y no pude evitar soltar una risa.

Boom negó con la cabeza antes de acercarse a mi pancake. Lo estudió por unos segundos, luego me miró y asintió como si de verdad lo hubiera impresionado.

—Y aquí tenemos el hotcake de Miranda... Vaya, esto sí que parece una flor de verdad. Tiene simetría, tiene color, tiene... no sé, sentido —dijo Boom, sonriendo.

Traté de sonreír también, aunque mi mente aún estaba en otra parte, vagando entre recuerdos y deseos que no podía evitar. Boom alzó mi brazo, dándome oficialmente la victoria.

—Y la ganadora es... ¡Miranda! —anunció con entusiasmo.

Fede puso cara de decepción exagerada.

—¡Ey, Boom! ¡Habíamos quedado que yo ganaba! —dijo, fingiendo estar ofendido.

Boom se encogió de hombros y puso una mano en el hombro de Fede.

—Lo siento, amigo, pero tu flor te quedó bastante... apachurrada.

Solté una pequeña risa y levanté los brazos, celebrando mi "victoria". Pero, aunque intentaba estar presente, había algo dentro de mí que seguía sintiéndose vacío, como si la victoria no pudiera borrar todo lo demás.

Después de un rato de risas y bromas, me despedí.

—Bueno, creo que me voy. Es hora de dejarle el espacio a la próxima víctima —dije con una sonrisa, mirando a Fede.

Fede asintió, aún riendo.

—Sí, claro. Oye, si puedes avisarle a Max que ya es su turno, porfavor.

—Sisi—respondí antes de salir del cuarto.

Al salir, busqué a Max con la mirada. Lo encontré hablando con Carlitos, y me acerqué para tocarle el hombro.

—Max, te toca ahora. Prepárate, la competencia está dura —dije, intentando sonar animada.

Max sonrió emocionado, poniéndose de pie rápidamente.

—Yo le gano sin falla a ese wey  —exclamó, alzando el puño.

Carlitos lo miró con una sonrisa burlona.

—Si no ganas, te voy a pegar, ¿eh? No me decepciones —dijo, dándole una palmada en la espalda.

Me reí un poco al escuchar sus bromas y me alejé para buscar un lugar donde sentarme. Encontré un rincón libre y me acomodé, tratando de relajarme. Pero mis ojos no podían evitar buscar a Lukas.

Él estaba un poco más allá, mirando su celular con una expresión seria. Su pierna se seguia moviendo rápidamente, como siempre hacía cuando estaba nervioso. Y no sé cómo, pero noté esa preocupación en su rostro, aunque intentara disimularla. No podía dejar de mirarlo de reojo, mi corazón latiendo un poco más rápido cada vez. Había algo en mí, una pequeña esperanza, un deseo profundo de que todo fuera tan sencillo como lo imaginé hace un momento.

Aún sigo aqui - Lukas Urkijo #2 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora