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El tiempo pasa IV

La reunión comenzó en un lugar sombrío, iluminado solo por la luz roja que se reflejaba detrás de las puertas donde los ancianos se encontraban. La oscuridad envolvía el espacio, creando una atmósfera tensa y opresiva. Suguru Geto estaba de pie en el centro, rodeado por cinco puertas, con Satoru Gojo, Yu Haibara y el maestro Yaga detrás de él en la oscuridad, observando en silencio.

Uno de los ancianos habló, su voz resonando en el espacio vacío.

—Hemos sido avisados de su falta de profesionalismo. Suguru Geto, Omega de 17 años, hechicero de clase especial. Se solicita la ejecución inmediata, al haber asesinado a siete personas. Todos ellos alfas.

El acusado, Suguru, guardó silencio. Los susurros comenzaron a llenar el espacioso lugar, como un murmullo inquietante que aumentaba la tensión. Suguru sentía su corazón acelerado, cada latido resonando en sus oídos. Estaba nervioso y ansioso, consciente de la gravedad de la situación.

El anciano continuó, dirigiendo su atención a Yu Haibara.

—Yu Haibara, se le acusa de complicidad, su sentencia será...

Antes de que pudiera terminar, el lugar quedó en un silencio sepulcral y todos los presentes esperaban con expectación. Fue entonces cuando Satoru Gojo, con su voz de mando y una seriedad que rara vez mostraba, rompió el silencio.

Basta

Su voz resonó con autoridad, captando la atención de todos en la sala. Los ancianos se volvieron hacia él, sorprendidos por la interrupción. Ambos Omegas en la sala se mantuvieron inquietos por un breve período tras escuchar la voz de mando y aunque la orden no iba dirigida específicamente a ellos, el poder de la voz resonó en sus instintos, provocando una reacción inmediata.

Podían sentir la autoridad en el tono, una fuerza que parecía penetrar en lo más profundo de su ser. Sus cuerpos reaccionaron casi de manera automática, con una mezcla de nerviosismo y sumisión. Finalmente, la tensión comenzó a disiparse, y aunque la inquietud persistía, lograron recuperar algo de su compostura.

Satoru avanzó un paso, su mirada fija en los ancianos, su postura firme y desafiante.

—Suguru Geto no actuó solo. Las circunstancias que llevaron a estos eventos son más complejas de lo que ustedes imaginan. No pueden simplemente condenarlo sin entender la totalidad de la situación.

Los ancianos intercambiaron miradas, incómodos ante la confrontación directa de Satoru. El maestro Yaga observaba en silencio, consciente de la gravedad de las palabras de Satoru y del impacto que podrían tener.

Uno de los ancianos finalmente habló, su voz temblorosa pero firme.

—Satoru Gojo, su intervención es inapropiada. Este consejo ha tomado una decisión basada en los hechos presentados, no puede defenderlo solo por que es su prometido.

Satoru no retrocedió, su mirada se intensificó.

—Los hechos presentados no son toda la verdad. Suguru actuó bajo circunstancias extremas, y su conexión con las víctimas no puede ser ignorada. Si van a juzgarlo, deben hacerlo con toda la información, no solo con lo que les conviene escuchar.

El silencio volvió a caer sobre la sala. Los ancianos sabían que no podían ignorar las palabras de Satoru, y la decisión que tomaran tendría repercusiones profundas.

Suguru, sintiendo el peso de la situación, respiró hondo, tratando de calmar su corazón acelerado.

—Yo, Satoru Gojo, Alfa y Heredero del clan Gojo, desautorizo la ejecución.

𝐿𝑎𝑧𝑜//𝑆𝑎𝑡𝑜𝑆𝑢𝑔𝑢Donde viven las historias. Descúbrelo ahora