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Fiesta

Geto corría a toda prisa al lugar de encuentro, su corazón latiendo con fuerza mientras esquivaba a la multitud en las calles. Desde lejos, divisó a Haibara esperándolo frente a una pequeña tienda. Aceleró el paso, sintiendo el viento frío de la tarde en su rostro.

-Lo siento por tardar, estuve con los niños -dijo Geto, sonriéndole con una mezcla de disculpa y alegría. Haibara le devolvió la sonrisa con calidez.

-No te preocupes, no llevo mucho esperando -respondió el Omega, su voz suave y tranquilizadora. Geto notó cómo su amigo miraba a su alrededor, buscando a alguien.

-¿Yuki aún no llega? -preguntó Geto, siguiendo la mirada de Haibara.

-Dijo que no tardaría -contestó Haibara, encogiéndose de hombros. Había una ligera brisa que hacía ondear su bufanda.

Geto asintió, aunque una sombra de duda cruzó su rostro. -¿Estás seguro de que quieres ir? -preguntó con un poco de preocupación. El pelinegro sabía que su amigo no le gustaba este tipo de actividades.

-¡Ya te dije que sí! -exclamó Haibara, sus ojos brillando con emoción. -Es una oportunidad única, y no quiero perdérmela.

Geto sonrió y chocó los cinco con Yu, sintiendo el entusiasmo en el aire. De repente, un peso cayó sobre ellos, y una risa ruidosa resonó. Una Omega de cabellos rubios, con una chaqueta negra y jeans ajustados, se había lanzado sobre ellos. Una hechicera de categoría especial, al igual que Suguru Geto, y solo dos años mayor que ellos.

-¡Es hora de irnos! -dijo ella, agitando su mano mientras sus ojos brillaban con emoción. Geto no pudo evitar reír ante su energía contagiosa.

-Vaya, tu outfit no combina con nada -comentó Yuki, juzgando el atuendo de Suguru con una mirada crítica. Geto se miró a sí mismo, algo confundido.

-¿Qué tiene mi ropa? -preguntó, levantando una ceja.

-¿En serio? ¿Con eso quieres perder tu pureza?... Camisa negra y pantalones negros holgados? -Yuki sacudió la cabeza, claramente desaprobando la elección de ropa de Geto.

-Es cómodo -respondió Suguru, restándole importancia con un gesto de la mano.

-Hasta Haibara parece desvirginado-Yuki comenzó a decir, pero fue interrumpido por el grito del menor.

-¿¡Qué?! ¡YUKI! -exclamó Haibara, su rostro enrojeciendo por la acusación.

-No lo pongas nervioso -dijo Geto divertido, mirando a su amigo que estaba rojo como un tomate.

-¿Desde cuándo la perdiste? -interrogó Yuki, acercándose mucho a Haibara, quien negó con la cabeza, aún más rojo de la vergüenza.

-N-no sé de qué hablan -se hizo el loco el Omega, tratando de evitar la conversación.

-Vamos, estamos entre amigos -bromeó la rubia, su sonrisa traviesa iluminando su rostro.

-¿Con quién? -volvió a preguntar Yuki, sin dejar escapar a Yu.

Geto no pudo evitar reírse y decidió unirse a la travesura. -Con el señor Nanami-dijo, su tono lleno de picardía.

-¿¡Qué?! ¡GETO NOOO! -gritó Haibara, a punto de un colapso, su rostro completamente rojo.

-¡No lo puedo creer! ¿Por qué no me dijeron nada de esto? -se quejó Yuki, fingiendo indignación.

La rubia rió aún más fuerte, disfrutando del caos que habían creado. -Vamos, Haibara, no es para tanto, es normal cuando dos personas se aman-Decia la rubia mientras hacía una seña con sus manos, un dedo entrando en un hoyo formado por sus dedos, una seña muy obscena para el Omega castaño.

𝐿𝑎𝑧𝑜//𝑆𝑎𝑡𝑜𝑆𝑢𝑔𝑢Donde viven las historias. Descúbrelo ahora