Boda 1/2
La mansión Gojo estaba transformándose en un escenario digno de la ocasión. La entrada, imponente como siempre, se vestía de blanco y negro, lleno de elegancia. Al cruzar el umbral, el salón se revelaba con majestuosidad, los colores dominaban el espacio con sutileza, cada detalle dispuesto con perfección.
Las mesas cubiertas por finos manteles, las sillas colocadas de manera impecable esperando a los invitados con dignidad. Candelabros altos adornaban el centro de cada mesa, sus delicadas velas listas para encender la noche con luz suave, las flores frescas en arreglos sostificados perfumaban el ambiente con un aroma sutil.
El personal se movía con prisa, las telas eran acomodadas con cuidado, copas relucientes sobre las mesas, y las últimas piezas decorativas encontraban su lugar definitivo bajo la atenta mirada de los organizadores, no quedaba mucho tiempo antes de que la noche tan esperada finalmente tomara forma.
Era una obra maestra de preparación, donde todo tenia que ser PERFECTO.
Suguru se sentó al borde de la cama respirando profundamente, intentando calmar el tumulto en su estómago. Sus manos descansaban sobre sus muslos, tensas, frías. Sentía el pulso acelerado en su garganta y la ligera opresion en su pecho.
—Ay, creo que voy a vomitar—murmuró, apoyando los codos sobre sus rodillas mientras cerraba los ojos.
Utahime lo miró con los brazos cruzados y una ceja arqueada.
—Te maquillé demasiado bien para que lo vayas a hacer—le recordó mientras guardaba los últimos pinceles en su estuche.
Suguru chasqueó la lengua, inquieto.
—Voy a huir... ¿Puedo huir?
—¡Geto!—lo reprendió con firmeza, dejando el estuche sobre la mesa.
Él suspiró.
—Lo siento... Esto me pone nervioso. ¿Cuántos invitados hay?
—No creo que quieras saber eso... —musitó la rubia al salir del armario, sosteniendo entre sus manos el atuendo que lo marcaría como protagonista de la noche.
Una túnica ceremonial.
El Gojo-kesa, un atuendo que evocaba elegancia y tradición. La prenda caía con fluidez, de un tono oscuro con los detalles dorados que recorrían su tela. Los patrones bordados hablaban de antigüedad y prestigio, reflejo de estatus y la posición que estaba por asumir.
El omega deslizó la mano por la suave tela, apreciando la confección con fascinación, no admitiria que lo compro por otras razones. Su cabello negro caía suelto en cascadas sobre su espalda, excepto por la parte superior recogida en un moño sujeto con una orquilla de oro.
Sus ojos violetas se posaron sobre el espejo, su rostro estaba sutilmente maquillado, sus labios teñidos con un rosa apagado, y sus párpados delineados con sombras café que realzaban la profundidad de su mirada afilada.
Bajo la bata blanca que aún cubría su torso, esperando para ponerse la túnica. Era un atuendo que había elegido porque le gustaba demasiado. No se quejaba... pero tampoco se sentía completamente satisfecho.
—No pienses tanto en ello. Solo respira.
Las manos de Utahime se posaron sobre sus hombros con suavidad.
Suguru permaneció en silencio mientras la sensación de vértigo persistia, sus manos temblaron levemente sobre su regazo.
—No sé cuántos invitados son, pero escuché que son como tres mil personas—dijo Yuki con absoluta despreocupación, deslizando el dedo por la pantalla de su teléfono.
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𝐿𝑎𝑧𝑜//𝑆𝑎𝑡𝑜𝑆𝑢𝑔𝑢
FanfictionSuguru Geto, un Omega con una técnica de ritual única y poderosa, fue comprometido a la edad de 4 años con Satoru Gojo, el heredero del clan más poderoso y grande de Tokio. Esta unión forzada fue vista como una oportunidad para crear un arma formid...
