"Orbes purpuras, mirada exitante"
Suguru caminaba hacia la escuela con lentitud, observando cada detalle a su alrededor. Cada piedra en el camino, cada hoja que caía. Antes de ingresar, se detuvo en la entrada y con sus manos hizo una seña, para la invocacion de un velo de color blanco y transparente. Con cuidado y precisión, lo desplegó sobre la escuela, como un manto protector, invisible a los ojos de los "No hechiceros".
Justo en ese momento, un sonido familiar interrumpió, la risa burlona de Satoru. Suguru frunció el ceño, pues ya sabía lo que se avecinaba. El albino, con su venda negra cubriendo los ojos, pero aún con una presencia imponente, se acercó a él mirando el velo.
—Esta vez sí te acordaste—dijo, señalando el gran velo sobre sus cabezas. Aunque sus ojos no eran visibles, la expresión en su rostro dejaba entrever su burla.
Suguru sintió una vena palpitar en su frente, molesto. —No digas tonterías—respondió, tratando de mantener la compostura.
—No digo tonterías—continuó Satoru, tocándose el mentón en un gesto pensativo pero claramente juguetón. —¿Recuerdas tu misión realmente mala? ¿Cómo puede un hechiezero olvidar poner la cortina?
El recuerdo de aquel error ridículo hizo que Suguru rodara los ojos, irritado y avergonzado. —Aunque—prosiguió el alpha, su tono cambiando a uno más serio. El azabache levantó la mirada, curioso.
—Algo me llama la atención—dijo Satoru, volviendo a su tono habitual. El contrario suspiró, anticipando otra burla.
—¿Así? ¿Qué es?—, preguntó, tratando de mantener la calma.
—¿Tanto me extrañas? ¿Por qué el velo es igual a mi color de cabello?—Gojo lo miro con una sonrisa pequeña mientras señalaba su propia cabellera.
El Omega sintió sus mejillas arder de coraje y vergüenza. ¿De verdad tenía que preguntar algo tan estúpido? —¿¡Qué?! ¡Estás idiota!— gritó, mientras se apresuraba a entrar a la escuela, dejando a Satoru riendo en la entrada.
Al ingresar al edificio, un silencio inquietante lo envolvió todo. La oscuridad dominaba el ambiente, aunque no había rastros visibles de maldiciones. Sin embargo, la energía maldita se sentía en el aire, saturando cada rincón.
El albino, se acercó al menor, escaneando meticulosamente cada detalle con sus Seis Ojos.
—En este edificio no hay muchos—comentó, su tono tornándose serio mientras observaba a través de los edificios. —En los últimos cuatro hay más de doce. No son de categoría especial, pero son de grado 2.
Suguru asintió.
—Quédate en este edificio—demandó Satoru, su voz firme y autoritaria. Geto frunció el ceño, ofendido por la orden.
—¿Qué?—replicó indignado—No. Estás loco si crees que te haré caso.
El alpha suspiró, su ceño fruncido mostrando su frustración.
—Terminaré rápido con esto—señaló el albino.
—¿Y eso a mí qué?—gruñó—¿Para algo me trajiste, no?
—Hagamos algo—sugirió, su tono moderándose. —Los últimos dos edificios los revisaremos juntos, pero si no acabas rápido, te dejo atrás.
—Hum—respondió—Recuerda que soy el segundo hechicero más poderoso. No puedes hablarme como si fuera un estudiante.
Satoru sonrió levemente, su gesto desafiante mientras inclinaba su torso hacia adelante, acercándose al Omega.
—Demuéstramelo—lo retó, su voz baja y provocativa. Suguru mantuvo su mirada felina y sus pupilas se dilataron con intensidad. Una sonrisa superior se dibujó en su rostro mientras aceptaba el desafío, sintiendo la energía correr por sus venas.
ESTÁS LEYENDO
𝐿𝑎𝑧𝑜//𝑆𝑎𝑡𝑜𝑆𝑢𝑔𝑢
FanfictionSuguru Geto, un Omega con una técnica de ritual única y poderosa, fue comprometido a la edad de 4 años con Satoru Gojo, el heredero del clan más poderoso y grande de Tokio. Esta unión forzada fue vista como una oportunidad para crear un arma formid...
