Llegamos a un salón de belleza. Tiene mesas, camas y muchas cosas más para hacerse el cabello y las uñas. Pasamos toda la mañana allí. Nos dieron masajes en todo el cuerpo, mascarillas para el rostro, decoración de uñas. Todo.
Sirvieron el desayuno, pan, mantequilla, huevo y mucha fruta. Déjenme decir que estaba delicioso. Mis uñas nunca se vieron tan bonitas y jamás había pasado algo así. Hasta me siento como una reina con toda la atención que tengo.
Pasó medio día y comenzaron a trabajar con el cabello. Estuvieron debatiendo en que peinado estaría menor con el poco maquillaje que pusieron. Es tenue, una base muy ligera, rubor, sombras entre rojas y rosas. En los labios solo pusieron brillo.
Decidieron hacer una trenza delgada en la parte superior, colocaron esa tiara qué me regalaron y siguieron poniendo calor al cabello.
La madre de Catlín entro al salón, aquellas lobas se tensaron e hicieron una reverencia pequeña. Se puso detrás observándome a través del espejo, los nervios se dispararon. Estoy incomoda.
—Vas a ponerla incomoda y nerviosa, Victoria— dijo Catlín de repente.
—¿Cómo me llamaste?— volvió sus penetrantes ojos rojos hasta la chica que está sentada al lado izquierdo y viendo su celular.
—¿Mami?— volteo a verla con una cara inocente y llena de arrepentimiento.
—Solo me llamas así cuando estás defendiendo algo, niña insolente. Yo que te quiero tanto y te cuido— dijo haciéndose la víctima y martil.
Empezó a tomar mi cabello, lo acomoda de varias formas para ver cómo queda mejor con esa tiara. No moví ningún musculo.
—Déjale unos caideles enfrente y pon esta parte así— entrelazo mechones de cabello con los cristales— lo demás lo dejas suelto y con rizos—ordenó a las estilistas.
—Si alteza— comenzaron hacer lo que les dijo con ambas. Volteé a verla a través de su espejo y como manda mensajes con la vista baja. Desde donde estoy se puede ver al parecido, los ojos, la nariz. Casi el cabello.
Levanto la vista después de sentir que alguien la observa.
—¿Quieres una foto?— dijo sarcástica.
—¿Para qué quiero estar viendo tu cara fea?— dije.
—Es verdad, solo debes voltear a un espejo para ver mi rostro— dijo arrogante. Si será idiota.
Su madre solo nos observa atentamente.
—Estúpida— exclame regresando la vista al espejo de enfrente.
—Idiota— regreso el insulto.
Por alguna razón me sentí muy a gusto con la situación. Jackson y Sacc tienen todo planeado, en un perchero tienen dos vestidos de los cuales no tenía idea. En otra ocasión me molestaría que nos digan que ponernos pero al parecer y lo que estoy entendiendo, tienen una gran celebración planeada. Increíble.
Terminaron con aquella chica ya que su cabello es más corto que el mío y con la ayuda de una chica bajita de ojos marrones y cabello castaño, cuyo nombre no sé, entraron a un cubículo para cambiarla.
No logré verla salir porque también entre al cambiador. Y solo escuchaba a su madre.
—Mi hermoso bebé, tan pequeña y bonita. No crezcas tanto Narelis— dijo. Aquella mujer.
—Si lloras vas a arruinarle los maquillajes a la dueña de este lugar, mamá.
Recuerdo ese primer cumpleaños que pase sin papá, el primero sin mamá y no pude evitar sentirme muy mal. Son una de las razones por las que no me esforcé en celebrarme. El último con ellos. No fue suficiente.
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Scarlet
FantasyUnas alas. El tesoro más valioso entre los reinos caminantes. Un reino próspero. Una nueva reina. Un poder único. Una belleza inalcanzable. Recuerda que los primeros, siempre son dos. Recuerda que todo está vinculado. No puedes huir del dest...
