Capítulo 33

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Los días pasan demasiado rápido, aun no puedo creer que ya estemos a finales de Julio. Sin duda algo surrealista. Aquel entonces los padres de Catlín desaparecieron por cinco días. Nadie supo nada de ellos.

Literal dejaron a los niños en la mansión al cuidado de ella. Es una buena hermana mayor, los cuido con mucha paciencia y su atención la desvío ya que querían ver a sus padres, al menos el más pequeño. Sin duda cuando tenga hijos, será excelente.

Al final Sacc tuvo que llevarlos a Brasil porque no iban a regresar. Ni siquiera sé cómo terminaron del otro lado del planeta. Como sea, los días pasaron y de uno para otro llegaron varios guardias especialmente a verme, sentí tanta presión por saber si había hecho algo malo, Catlín se estuvo burlando un rato diciendo que iban a encerrarme en el calabozo de la reina. A Jackson no le gustó eso, estuvo platicando con un guardia demasiado aterrador. Muy formal, pero nada agresivo.

Al final de cuenta solo venía a traer regalos para mí. Voy a matar a esa chica, estuve una hora preocupada por lo que estuvieran hablando en el despacho.

—¿No vino Stela contigo?— dijo Catlín. Ambas estamos en la cocina dándole de comer a mí hija cuando todos entraron.

—No, sabes que le encanta estar en el palacio de la reina Vivian. Se fue a tomar unas mini vacaciones mientras yo arreglo unos asuntos— respondió. Es guapo, alto, piel muy blanca y no seguí viendo porque sus ojos asustan.

—Es una maldita traidora— tomo su teléfono para teclear un mensaje rápido—Mira que no venir a saludarme— salió del lugar enojada. ¿Quién es Stela?

—Un placer conocerte— se acercó y por instinto retrocedí un paso. Él lo noto y no dijo nada, el alfa se acercó. Como si con ese gesto me diese confianza—Dejamos todo lo que te mando el príncipe Valducier en el salón principal. Debo decir qué es bastante, estas cartas son para ti.

Se retiró sin decir más, dijo que tiene algunas gestiones importantes que hacer para el rey.

—No entiendo— dije. Jackson solo se inclinó a robar un beso. Cargo a Sunny una vez que termino y salimos a buscar a Malec. Desde temprano se fue con André a jugar al parque, últimamente se pasa todas las mañana y parte de la tarde jugando.

Incluso no mentiré al decir que se ha ido a la casa de su amigo a tomar alimentos. Tengo muy poca confianza pero Jackson manda a un guardia con él para cuidarlo.
Siempre regresa sano y salvo.

Los habitantes de la manada son atentos, algunos reservados, otros parlanchines y los enojones, pero desde que llegue todo ha ido en armonía. Son demasiado respetuosos con nosotros. Y aunque todo este bien hay algo que no me deja en paz, es un presentimiento horrible.

Bueno encontré al niño con la pierna izquierda raspada y en el hospital de este lugar. Enorme susto. Cardíaco. Según la madre de Tomas salió volando de un jugo giratorio, su hijo se golpeó la cabeza y el mío se raspó toda la pierna. Desde el muslo al tobillo.

Apreté la mano de Jackson mientras miro como ellos están riendo sobre las vendas en su cuerpo.

—André, ¿no sé supone qué estás cuidando de Malec?— le dijo Jackson. Por alguna razón se ve molesto.

—En mi defensa solo voltee para otro lado un segundo y cuando acordamos ya habían salido volando del juego—sé justificó.

Me sorprende mi autocontrol para no entrar en crisis, siempre me he mantenido alerta en cuanto a los niños, debo reconocer que desde que llegue dejo que otros los cuiden pero siento incomodidad. Tiene heridas grandes.

—Están bien, curamos los raspones y sanaran bien, en cuanto a los puntos de la cabeza hay que venir a curar la herida y después retirarlos—dijo el médico.

ScarletDonde viven las historias. Descúbrelo ahora