Capítulo 28

147 16 1
                                        

Scarlet

Sarlonk se fue con Támara según ellos a Italia. No pensé que dolería tanto y aun así lo abrace mucho y pedí que hablara conmigo. Ahora los dos tenemos teléfonos por el cual comunicarnos. Hable también con Tamara sobre su ida y fue amable hasta que dijo lo que hizo Catlín y no me ha dejado en paz.

—La quiero mucho Aurora y la conozco. Es una persona tan buena pero sé que si la buscas encuentras el verdadero monstruo cruel que tiene. Ella después de llevarte volvió tomo a los niños, miro a Jackson a los ojos diciendo que iba a arrepentirse. Después de eso no volvieron y pasaron quince días. Toda la manada te escucho llorar.—dijo.

Cuando vi a mi pareja después de eso no dije nada pero entiendo por qué se puso como loco. No me agrado el hecho de que me oyeran llorar pero me dolió. Recordé cuando papá murió, cuando mamá me ordenó irme y el agonizando dolor que sentí al perderla.

Seradia se ve más contenta y muy cómplice con Kermont. Según tengo entendió el padre de Catlín se molestó por dejar de cuidar de ella, pero no pudo hacer mucho. Dijo que mandaría un nuevo guardia de confianza. Y tras eso llego André; un vampiro algo mayor, guapo pero no lo soporte. Por algún motivo tener tan cerca a esa especie hace que los pelos se me pongan de punta. No dejo a los niños solos ni me atrevo a estar en el mismo espacio.

Aquel imbécil que me caza me ha generado un trauma y más porque él en ningún momento me ha faltado al respeto o algo por el estilo. De hecho es muy simpático y molesta mucho a Catlín. Son buenos amigos.

Amanda también se retiró junto con su hermana y yo tuve que ser la mamá bondadosa cuidado de su hija porque se negaba a separarse de las gemelitas. Vaya odisea la mía.

Me había quedado sola en la habitación, los niños están con Isobel y por alguna razón Jackson tiene micho trabajo junto a Sacc. Qué difícil es ser alfa.

Entre a la cocina y saque del refrigerador un jugo de naranja.

—Hola, Rory— dijo alguien y salte.

—¡Que susto, dios!— vi a André. Azoté la puerta y me aleje un poco. Me pone nerviosa.

—¿Por qué siempre que nos vemos te alejas? ¿Te hice algo que te incomodo?— pregunto.

—No claro que no— le dije apenas en un susurro. Ladeo la cabeza confundido— no eres tú, el hombre que me caza también es un vampiro y cada vez que veo tus ojos recuerdo lo que me ha quitado. Me incomoda y asusta un poco. Pero no te preocupes, estaré bien. Es cuestión de que me acostumbre— confesé.

—Estoy aquí porque Kermont decidió renunciar y al parecer Tamara en estos momentos no quiere verme porque está ocupada con su enfermedad llamada amor. No quise incomodarte— saco un frasco de su bolsa y vi cómo se pone gotas en los ojos.— estas más a gusto así.

La tonalidad rojiza desapareció en cuestión de segundos y lo mire sorprendida. No sabía que podían hacer eso.

—Gracias.

Pasaron cinco días más y por algún motivo siento un poco raro a Malec. Un día lo descubrí hablando bajito con Jackson y apenas si me vieron actuaron normal. Le he estado preguntando qué sucede y se niega a decirme. Jamás me ha ocultado cosas y me pone de nerviosa que empiece a hacerlo.

Tanto que me enoje con mi pareja, solo se había limitado a decir que quería dinero para comprar algo y estaban viendo eso. No le creí nada.

Hice memoria con el tema de mi cumpleaños, una vez que la niña cumple años Malec suele preguntar qué día es para estar atento y regalarme algo. Este año no lo ha hecho.

ScarletDonde viven las historias. Descúbrelo ahora