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Besos prohibidos.
Analía.
Con el susto creciendo en mi interior me sobresalto despertando de una pesadilla bastante alocada, la cuál me trae a otra cuando abro los ojos. Maldigo mentalmente al sentir el frío una vez más y quito los electrodos y demás cosas que tenía en mi cuerpo.
Bajo de la camilla sin saber que hacer y empiezo a mirar las cámaras las cuales captan mis movimientos.
El malestar llega a mí cuerpo y me dejo caer en una de las sillas mientras pienso en algo, aunque no tengo idea de que hacer. Ni muchas opciones tampoco.
—Ire a llevar tu comida.
La voz que sale de los altavoces me asusta pero al darme cuenta de quién se trata tomo un respiro intentando mantenerme. Matteo me intimida, demasiado pero se que no puedo mostrarme tan débil porque se lo mucho que le atrae.
Al cabo de unos minutos la puerta se abre y veo como entra con una bandeja en sus manos y unos frascos con píldoras lo cual me hace levantarme y retroceder.
—Buen día.
—¿Cuanto tiempo dormí?
—Mucho.
El se acerca y deja la bandeja sobre una mesa, sin cuidado me toma del brazo y me jala hasta el mi sorpresa lo hace reír y luego me ayuda a sentarme al lado de la comida. Matteo se sienta frente a mí y me mira mientras espera que de un bocado.
—Las píldoras, son vitaminas para ti, necesito que tú organismo esté fuerte. —toma un frasco—. Está es especial, la hice yo mismo, especialmente para ti amore.
El corazón llega a mí garganta cuando sonríe y temblando empiezo a comer intentando distraerme.
—Las pruebas que practicaré en ti ameritan de fuerza para soportarlas y me encargaré de que la tengas.
Asiento llevando el bocado de pasta a la boca y el me mira intimidándome «¿No tiene algo mejor que hacer?». Suspiro y sigo comiendo hasta acabar, luego deja la bandeja de lado y me indica como tomar las píldoras, cinco en total.
No puedo negarme, claro que lo deseo pero estoy segura que será mucho peor para mí situación. Por lo que decido tomarlas sin chistar.
—Muy bien, debes esperar cinco minutos, tomarás una ducha y en cuanto acabes volveré para la primera prueba.
El sin más toma la bandeja en manos ysale dejándome en completa soledad. Procuro apresurarme y al darme vuelta veo una caja sobre un taburete al lado del baño. Me acerco y la abro para encontrarme con un vestido de algodón, un conjunto de ropa interior y una manta.
Inevitablemente sonrió al sentir su suavidad y calidez y entro al baño para estar lista antes de que el llegue.
Al salir peino mi cabello y sin saber si se enojara o no tomo la manta en manos y me siento en la cama cubriéndome con esta y disfrutando de su calor.
Al cabo de unos quince minutos las puertas se abren y veo como Matteo entra con varios frascos de medicamentos en sus manos. El empieza a ponerlos cerca de la camilla sin mirarme y solo tomó aire rezando porque esto acabe pronto.
—Mi madre, ¿Está bien?.
—No he dado permiso para que hables Evans.
«Imbecil».
—Pero si, lo está.
Dejo la manta de lado y con cautela me acerco a el, quizás clavarle una de esas cosas por la espalda podría ayudarme pero no se si quiera arriesgarme, la vida de mi madre depende de que no me niegue a nada.
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El Legado De La Mafia
AksiUn mundo, una historia, un legado. . Desde la creación de la mafia familias han dominado el bajo mundo durante generaciones. Mismas que cuentan con secretos oscuros, traiciones mortales y amores prohibidos que se entrelazan en esta apasionante histo...
