Mientras recorría el área y observaba cómo había quedado después de lo de anoche, no pude evitar recordar cómo habían sido las cosas antes de que Thomas llegara.
Y aunque antes todo era casi perfecto, no podía desear que el chico jamás llegara al área, pues una pequeña parte de mí agradecía que ocurriera; después de todo, ahora estábamos a nada de salir por fin de este lugar.
Y era algo que deseaba desde que salí de esa horrible caja.
—¿Te ayudo con eso, solecito? —le pregunté al rizado en frente de mí que estaba cargando una mochila bastante grande.
El chico negó con la cabeza y se dirigió a abrazarme, tomándome por sorpresa.
—Me asustaste mucho anoche, Mily —murmuró el pequeño, haciendo que sintiera en mi corazón una oleada de ternura.
Le ofrecí una disculpa mientras me agachaba para quedar casi a su altura.
—Tengo miedo —susurró el chico en mi oído, causando que mi sonrisa tranquilizadora se quebrara por un instante.
—Yo igual —le confesé mirándolo directamente a los ojos. —Pero te prometo que nada malo pasará, vamos a salir de este lugar y te ayudaré a buscar a tus padres como lo prometí.
—En realidad, ya cumpliste esa promesa —declaró el rizado, haciendo que la sorpresa vuelva a surgir en mi rostro.
—¿A qué te refieres, solecito?
—Bueno, la otra vez estaba platicando con Thomas y me hizo entender que aunque tal vez todavía no conozco a mi verdadera familia, eso no significa que... —Tomo una pequeña pausa, dudando de lo que iba a decir —no significa que no conociera a dos personas que tomarán su lugar. Para mí tú y Minho se volvieron mis padres.
Al escucharlo decir eso, sentí como en mis ojos se formaban pequeñas lágrimas de felicidad.
No le dije nada y solamente lo abracé para intentar mostrarle todo el cariño y la felicidad que sentía en ese momento. Y al hacerlo, claramente no pude contenerme más y comencé a sollozar.
—Te amo, solecito —murmuré mientras me limpiaba las lágrimas y le revolvía sus rizos como siempre.
Adoraba hacer eso, lo adoraba a él.
—Hay que apurarnos, los chicos ya deben de estar esperándonos —me dijo dedicándome una sonrisa.
Le devolví el gesto y caminamos a aquella puerta de piedra donde se encontraban dos astas incrustadas en el suelo. Y en una de ellas estaba atada Teresa.
Al llegar quería interrumpir la conversación que se desarrollaba entre los chicos para ir a liberarla, pero Minho me hizo una seña para que me detuviera.
—¿Están oyendo lo que dice? ¿Por qué todos se quedan ahí? Ya enloqueció —exclamó la pelinegra, dirigiéndose a los chicos que estaban alrededor oyendo el discurso de Gally.
—Cállate —gruñó en respuesta el rubio, haciendo que no soportara más y me acercara a dónde estaban.
—Ella tiene razón, Gally —dije, llamando su atención. —Si nos quedamos aquí, los penitentes seguirían regresando hasta que no quede ninguno de nosotros.
—Eso no pasará, linda —me contestó, suavizado el tono de su voz. —En cuanto ellos se vayan, nuestro hogar volverá a la normalidad.
—Este no es ni será nunca nuestro hogar, Gally —solté, haciendo que el chico se quede en silencio y vuelva a dirigir su atención a Teresa y los chicos que rodeaban a Thomas.
—¡Atenlo! —les ordenó a los chicos, los cuales lo ignoraron hasta que él les volvió a hablar, pero esta vez alzando la voz. —¡No me escucharon! Les dije que lo ataran.
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The Girl and the Runner
Fanfic. º• *☆ Maze runner fanfic. º• *☆ Un error con una letra llevo a Emily al laberinto A en lugar de al B Dicho error la convertiría en la primer mujer del Área Tambien la juntaría con el líder de los corredores. Y talvez en un futuro ese pequeño err...
