Capitulo 31

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                                     Emily pov:

En cuanto entramos a aquel lugar, uno de los chicos cerró la puerta y la bloqueó con un pedazo de madera que estaba tirado en el suelo.

Nos reunimos en el centro del lugar mientras escuchábamos el ruido metálico que producía el penitente. Y a juzgar por la claridad y cercanía del sonido, el penitente se encontraba justamente afuera de la casa del consejo.

Cuando se subió al techo y soltó un vibrante rugido, sentí como Minho agarró mi mano y me acercó a él de manera protectora.

Esta vez no me aparté y me quedé junto a él mientras observaba atenta el caminar del penitente. Con cada paso que daba aquella criatura, el miedo llenaba mi cuerpo y me obligaba a respirar con dificultad.

Todos soltamos un grito cuando en un abrir y cerrar de ojos el penitente rompió el techo y tomó el soporte de la estructura, provocando que todo el techo se venga a bajo y nos deje en el suelo al recibir el golpe de este mismo.

-¿Todos están bien? -escuché preguntar a Newt preocupado.

Planeaba responderle cuando escuché cómo uno de los chicos gritó por ayuda porque se había quedado atorado entre todo el escombro del techo.

Me dirigí para ayudarlo junto a más chicos, pero antes de que lograramos darle la mano fue jalado por un penitente, haciendo que en la habitación se escuchara su grito de dolor.

Me quedé congelada observando el lugar donde había estado el chico hasta que sentí como alguien me jalaba para atrás y me llevaba junto a los demás.

-Quitense de ahí -le gritó Thomas a los chicos que aún continuaban cerca de las paredes.

En cuanto terminó de decir eso, un penitente rompió la pared que estaba cerca de los chicos y metió su aguijón en busca de alguien que llevarse.

-Chuck, cuidado -escuché gritar a Minho antes de que aquella criatura lo tomara y tirara de él.

Inmediatamente corrí a dónde estaba mi niño y lo tomé de las manos para intentar evitar que esa horrible cosa se lo llevara.

-No te sueltes -le gritó Thomas mientras comenzaba a intentar jalar al pequeño.

-¡Obvio no! -exclamó el rizado, aferrandose aún más a nuestro agarre.

Todos estábamos esforzándonos para no soltar a Chuck, pero el agarre del penitente seguía jalando aún más al pequeño para conseguir llevárselo.

-Sostenganlo con fuerza -solté en un grito mientras trataba de retroceder junto al pequeño un poco más.

Escuche un sonido de engranajes detrás mío, y en cuanto mire detrás del pequeño pude ver lo que suponía era el artefacto con el que los penitentes te picaban.

Estaba a punto de soltar al pequeño para interponerme entre él y la amenazante aguja cuando fui frenada por el grito de Alby que comenzaba a golpear bruscamente la parte del penitente que sostenía a Chuck. Haciendo que este se liberara y que también cayera al suelo aquel artefacto de inyección.

-¿Estás bien? -le pregunté al rizado, envolviéndolo en mis brazos fuertemente después de asegurarme que no tuviera ninguna herida.

-Sí -murmuró con una voz agitada antes de romper el abrazo para voltear a dónde estaba el chico que le había salvado. -Gracias, Alby.

Los labios del chico se curvaron en una sonrisa amable y se abrieron para intentar decirle algo, pero fue interrumpido por el aguijón del penitente que volvió a entrar al lugar tomando por sorpresa a todos.

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