En la mañana, la luz del sol se colaba entre las ramas de los blancos árboles. Sus rayos reflejando en la nieve, le daban un brillo esperanzador a la capa blanca que se extendía sobre la tierra seca. Bong-Cha abrió los ojos lentamente. Frente a ella se encontraba Jang-Seo, durmiendo tranquilamente. Ella acercó sus dedos a su mejilla. Evitando despertarlo, le quitó el cabello de la cara, admirando sus finas facciones. Se quedó ahí unos momentos más, observándolo, deseando poder decirle todo lo que sentía por él. Y lo haría, tenía que hacerlo, y cuando antes mejor.
A los pocos minutos, Jang-Seo abrió los ojos al sentir el calor del sol. Bong-Cha se alejó un poco para que no se sintiera incómodo. Él bostezó en cuanto estuvo completamente despierto. Después vio el rostro de la chica frente a él.
—¿Descansaste? —ella preguntó.
—Uh... si, eso creo. Agh, la resaca será un problema hoy —se quejó él.
—Hmm, seremos dos —sonrió ella —¿Recuerdas algo de anoche?
—Ah... algo. Brindamos, ¿no es cierto? —Jang-Seo bostezó de nuevo.
—Si, algo así. ¿No recuerdas nada más? —la voz de la joven sonaba tranquila pero expectante, esperando una respuesta en particular.
—Hmmm... no... solo recuerdo eso. ¿Hay algo más que deba recordar?
Antes de que ella pudiera decir algo más, Yeong-Seok se asomó a la tienda.
—Hey, primo el sol ya... salió. ¿Bong-Cha?
Ella se incorporó, al igual que Jang-Seo después.
—¿Ya se levantaron los demás? —el Capitán preguntó.
—Si, les dije que trajeran algunos suministros de la nave para reforzar el barco de Lady Kariana —explicó su primo.
—Claro, bien hecho.
—Iré a ver en qué puedo ayudar —anunció Bong-Cha y salió de la tienda, dejando al Capitán y su segundo al mando solos.
—No puede ser, Jang-Seo, ¿enserio? —exclamó Yeong-Seok en voz baja.
—¿Qué? ¿De qué hablas? —Jang-Seo se recostó de nuevo.
—¿De qué hablo? Pues de que dormiste con ella, ¿será?
—¿Qué con eso?
—¿Estás ciego acaso? Ya deja de mentirte, los dos están enamorados y todos lo sabemos, solo ustedes creen que somos tontos.
—Nunca dije eso...
—Vamos, Jang-Seo, dormiste con ella.
—¿Qué dices? No pasó nada. Dormí con ella, no me acosté con ella.
—Lo sé. Baja la voz, ¿quieres?
—Entonces déjame en paz, ya tengo suficiente con la resaca.
Yeong-Seok suspiró.
—Bien, supongo que iré a ayudar a la tripulación —y salió de la tienda del Capitán.
Jang-Seo se agarró la cabeza, le dolía por haber bebido tanto anoche, aunque era poco en comparación con otras ocasiones, pero la cabeza le retumbaba. Después de cambiarse de ropa y comer un poco, salió de su tienda para checar como iba la tripulación. El velero de Lady Kariana era grande para ser un velero, pero definitivamente requería de reparaciones y reforzamiento. La tribulación de la Perla Roja apoyaba colocando tablones horizontales de madera para arreglar las partes rotas y tablones verticales para reforzar. Otros se encargaban de remendar las velas y remplazar algunas partes con agujeros. El frío bosque de árboles blancos emanaba un aura cálida durante la mañana, cuando el sol se alzaba de las entrañas de los mares.
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Mar Arcano
Aventure[Primer libro de la saga Mar Arcano] Una joven se despierta en una isla desierta sin recordar quien es ni cual es su pasado. Ella sola con su determinación jura descubrir cual es su historia y hacerse notar, sin embargo su travesía da un giro inespe...
