Capitulo 23

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 Ever Anderson

Habían más de 80 personas en el jardín, Amanda estaba en su habitación terminando de arreglarse, Sophia la estaba ayudando, mientras mi padre saludaba cordialmente a cada persona que llegaba o solo se pareaba junto a alguien a platicar, y yo, pues bueno intentaba llevarme bien con cada señora chismosa que se cruzaba en mi camino, algo bastante difícil, a decir verdad.

- Psss, Ever – susurro aquella pelirroja.

Fui a donde ella al ver su expresión de preocupación.

- ¿Qué ocurre? – la seguí a la cocina.

- Aún no han llegado los baristas y me han pedido tragos que no tengo ni la más mínima idea de cómo se hacen – me mostro un mensaje de ellos diciendo que se retrasarían un poco por el tráfico.

- Yo me encargo – le di una sonrisa y me dirigí al lugar en el cual se servirían los tragos.

Estuve alrededor de media hora haciendo varios tragos, de algo me sirvió ir pasar horas en los bares locales, mirando se aprende.

- ¿Disculpe me podría dar un mojito? – levante mi vista y le regale una sonrisa a la castaña de ojos verdes.

- Por supuesto – dije para comenzar a hacerle aquel mojito – por simple curiosidad una linda dama como usted, ¿tendrá acompañante esta noche? – pregunté dándole el trago.

- La verdad es que si – lo recibió y tomo un poco – y hace muy buenos mojitos he de admitir – me regalo una sonrisa.

- ¿Competirá conmigo? – me apoye en la barra quedando más cerca de ella.

- No... ella te gana por millones – se acercó a mí.

- ¿ella? – susurre.

- Si, mi novia – sonrió acercando más su cara a la mía.

Tome su cara entre mis manos y la bese, sentí sus dedos enredarse en mi cabello mientras presionaba de una manera tierna sus labios con los míos, me separe con cuidado aun con mis manos en sus mejillas.

- Eres increíble princesita – acaricie con mi pulgar su mejilla.

- Lo dices solo porque estas un poquito enamorada de mi – beso el interior de mi mano.

- No solo un poquito, me tienes demasiado enamorada, y lo digo en serio, nunca he conocido a alguien más increíble que tu – apoye mi frente con la de ella.

Una señora de la edad de mi abuela interrumpió nuestro momento solo para pedir un vaso con vodka, estúpida señora.

- ¿por qué no me habías dicho que sabias hacer tragos tan buenos? – dejo el vaso sobre la mesa sin rastro de mojito dentro de él.

- Por qué te volverías una alcohólica, estoy segura – dije tomando el vaso y dejándolo en la basura.

- Mm...quizás, pero en serio no me lo habías contado.

- Uno aprende mirando en un bar local, pasaba ahí la mayoría de mi tiempo cuando no estaba en la empresa, le decía a mi padre que iría a casa de algún conocido, pero era más fácil estar en un lugar donde nadie me conocía – la mire mientras me apoyaba en la barra.

- Entonces la alcohólica eras tu – dijo burlistamente.

- Necesitaba distraer mi mente, ya que teniendo tu cara en ella todo el día y las tres horas que dormía quizás necesitaba algún distractor – sonreí siguiéndole el juego.

- Te llevare a "alcohólicos anónimos", quizás no quieras tomar en un bar local extrañándome – susurro cerca de mi oído.

- Créeme que lo último que quiero es volver a extrañarte – bese su mejilla.

Destinos cruzadosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora