Capitulo 24

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Me quede ahí. Inmóvil, intentando dar pasos, pero mis piernas simplemente no reaccionaban, mire aquella habitación, se sentía más pequeña, y la corriente de aire que fluía dentro por unos segundos se sintió más tensa.

Al salir esperaba encontrarla, ya sea entre las personas, en el pasillo o simplemente en algún rincón apartado. Una parte de mi esperaba encontrarla fuera de aquella habitación, esperándome a que la siguiera. Conociendo a Sophia, no me engañaría, salió huyendo para intentar escapar del caos que lleva detrás...yo.

Pase entre las personas con la vista ciega, con lágrimas que ni siquiera me moleste en limpiar, lo único que quería era salir a buscarla. Irme de esta casa donde la mayoría de las personas solo esta ajena a mi situación, seguían tomando sus cocteles, riendo y brindando por cualquier estupidez que recordaban entre risas. A lo lejos Amanda centro su vista en mí, y de inmediato estuvo junto conmigo.

- ¿Ever?, ¿Qué paso? – coloco su mano en mi hombro.

- Sophia... ella, se fue – murmure sin ganas de responder más preguntas.

Retrocedí y salí de allí, tome las llaves de mi bolsillo intentando recordar donde deje mi auto, mis manos comenzaron a tiritar y me faltaba nuevamente el aire, mi vista se nublo y solo sentí una voz acercándose.

- Ever, hija no vas a ir a ningún lugar en estas condiciones – dijo mi padre, arrebatándome las llaves.

- Si, si tengo que ir a buscarla, merece una explicación – dije intentando forcejear con él.

- No, no lo harás, deja que Sophia piense sobre la situación, deja que ella decida – tomo mis brazos dejándome inmóvil.

- El cague otra vez – solloce soltándome de su agarre – no puedo volver a perderla, no otra vez – el me abrazo...no había llorado en los brazos de mi padre desde antes de la muerte de mi madre.

- No la perderás, tu princesa entenderá y cuando tu estés mejor las iras a buscar.

Pasaron unos minutos, mi padre me dijo que entrara nuevamente, pero no tengo suficiente energía para estar con todas esas personas, apenas puedo conmigo misma en estos momentos. Encendí mi auto y conduje de vuelta a mi casa, la luz de la habitación donde se quedaba Soph al principio estaba encendida, de igual manera la de la entrada y el living.

Pase por fuera de su habitación, estuve un par de minutos dudando en seguir o quedarme afuera esperando que saliera, opte por la primera opción, debía darle su espacio. Dejar que pensara y que decidiera sin meter presión.

Por la mañana Marie, una de las socias me llamo pidiendo si podía ir, nuevamente había perdido los modelos y los permisos para los nuevos hoteles.

- Ever, ¿estas bien? – pregunto Ryan.

- Si, no he dormido bien últimamente – le di una sonrisa mientras colocaba mi computador en el escritorio.

- Si necesitas algo me avisas.

- Si, gracias – salió de mi oficina.

Tome unos cuantos calmantes para el dolor de cabeza, mientras trataba de enviar nuevamente los archivos perdidos, y con Sophia en mi mente es un poco complicado concentrarme en todo el papeleo.

- Ya es un poco tarde – me dijo Ryan abriendo la puerta de la oficina.

- Termino esto y me voy – le di una mirada – no es necesario que me corras – le dije divertida.

- No es eso, pero creo que tienes asuntos que resolver – cerró la puerta.

- ¿Como saben tan rápido las cosas? – me dije a mi misma.

Llegue a mi casa, entre y no había rastro de Sophia, subí a su habitación, obviamente pensando en que se había marchado, pero para mi suerte todas sus cosas aún seguían aquí. Me asome por la ventana y ahí estaba, sentada a la orilla del mar, acariciando la arena con una mano mientras que con la otra se afirmaba. Bajé y me dirigí a ella.

- Sophia – susurre sentándome junto a ella.

No me miro, ni siquiera me miro de reojo como suele hacerlo cuando se molesta conmigo.

Pasaron unos segundos, no tenía ni la más mínima idea de cómo comenzar esta conversación, de saber que decirle, o mejor dicho como expresar todas las palabras que estoy queriendo decirle.

- Por favor, mírame, dime algo – susurre tratando de que se girara hacia mí.

Nada, ni una sola palabra.

Lamento mucho lo que ocurrió, no quiero que pienses que no te tengo confianza, ni mucho menos que escogí a otra persona antes que a ti. Nunca ha sido ella, siempre has sido tu. Y no sé porque no te conté antes sobre lo que sucede conmigo, quizás no encontraba el momento adecuado, o simplemente me avergonzaba que me vieras de cierto modo débil – gire mi vista mirando mis rodillas.

- Me dolió Ever, me mentiste y no solo una vez, si ella no me decía lo que te ocurrió, no me habría enterado – se levanto lentamente quitando la arena de su vestido.

- Princesita – me levante junto a ella.

- No vuelvas a esconder nada, ni lo que te paso, ni lo que tienes, ni mucho menos lo que sientes, no puesto estar contigo si me sigues ocultando cosas, si no se lo que te pasa o lo que te ocurrió – se limpió unas lágrimas que caían por sus mejillas – también tienes que dejar que te cuide, esto tiene que ser mutuo, somos un equipo, no sirve de nada que nos ocultemos o tengamos secretos, porque tarde o temprano saldrán a la luz.

- Te lo juro – dije acercándome y pasando mis manos por su cintura – no más secretos.

Mantuvo su mirada junto con la mía unos segundos para luego colocarse de puntitas y apoyar su frente con la mía.

La abrace con fuerza, cerrando ese juramento, sintiendo como su cuerpo se mimetizaba con el mío, como mi alma se iba hacia su cuerpo, entregándome en ese mismo momento totalmente a Sophia. Sabía que teníamos muchas cosas que hablar, pero en ese instante me prometí no volver a lastimarla.

Si de algo estoy segura es de tratar de mantenerla junto a mí.

HOLIS, discúlpenme por el abandono, prometo estar mas activa. tuve un pequeño desvalance emocional pero ya he vuelto :)

Destinos cruzadosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora