Capitulo 28

63 5 0
                                        

Ever

Deje caer la cuchara en el plato, de cierto modo tratando de comprender o quizás negar lo que había dicho Sophia.

Algo en mi pecho se comprimido, no era rabia o tristeza, era algo que no me gusta sentir y no pensaba sentirlo por parte de ella nuevamente.

Sophia tiene esa forma de huir, de alejarse cuando todo va mal, es distante yo siempre supe que era de esa manera, y me quedé. Por que cuando estaba conmigo no huía... o eso creía.

Me levante de la mesa con el pecho aun comprimido tratando de no pensar en llamarla y pedirle algún tipo de explicación. Que me dijera que había sido un error o simplemente alguna excusa, yo la creería, siempre lo hacía.

El celular sonó. Steve.

Descolgué.

¿Vas a venir? – pregunto. Era una comida que John, uno de los inversores había organizado por su cumpleaños.

No lo sé – me tire de espaldas en mi cama.

¿paso algo? – se oía unas conversaciones lejanas.

No, todo bien, solo me duele un poco el estómago.

¿De todas las excusas escogiste la más básica? – rio burlista.

Envíame la ubicación – colgué.

Tome ropa del closet, entre con cuidado en la ducha, los mareos habían comenzado y con ellos las náuseas. No me tome el medicamento.

Baje abrochándome los botones de mi camisa dispuesta a salir, mire mi celular por ultima vez, nada, tome las llaves y salí de casa.

- Hey – Steve se acercó – te ves bien.

- Gracias – dije en un tono serio.

- ¿segura que esta todo bien? – coloco su mano en mi hombro.

- Si, siempre está todo bien – pase junto a el para saludar a más personas.

Con el paso de las horas comenzaron a bailar los invitados, yo en cambio necesitaba un poco de aire y un cigarrillo, algo que por un segundo llenara el vacío.

- Eso no es para nada sano, me parece que ya te lo había dicho – una voz conocida sonó junto a mí.

- Doctora – la mire - ¿Qué haces aquí?

- Es la fiesta de mi padre – sonrió con timidez.

- Entonces eres...

- Chiara – me interrumpió.

- Claro – deje salir el humo.

- ¿te sientes bien? – me miro.

- Si, me duele la cabeza – trate de pensar en otra cosa.

- Si, y yo soy veterinaria – bromeo.

- Quizás has curado algún animal – dije de la misma manera.

- Demasiados – miro el piso.

El silencio se apoderó de ese momento, tire el cigarrillo a un basurero cerca, mientras caminaba de vuelta me fije en Chiara. Vestido verde limón, apegado a su cuerpo, su cabello atado pero unos mechones descansaban en su cara y por sus hombros descubiertos. Sus mejillas rosadas al igual que su nariz, las pecas de su cara contrastaban.

- Me dirás que te tiene mal – giro su cara hacia mí.

- Es complicado – susurre caminando a una banca cerca de nosotras.

- Tenemos tiempo – camino junto a mí.

Sabia que si hablaba lloraría, y no es lo mejor llorar frente a alguien que no conoces bien, no estoy acostumbrada a eso. Pero de cierta manera necesitaba un consejo.

- Es mi novia – me miro sorprendida – ella...beso a su ex.

- ¡Vaya! Eso es... trágico – miro sus dedos.

- Pero quizás es entendible porque su madre esta enferma, esa mujer me odia, y ella siempre a querido impresionarla de una u otra manera. Seguramente fue algo para complacerla – la mire.

- ¿estas idiota? – soltó levantándose del asiento – eso se llama engaño, y por mas que quieras impresionar a alguien, es tu decisión, si no quieres no lo haces. No digas cosas para excusar.

- No es eso, solo que, estuve muchos días ausentes, los mensajes no son suficiente para apoyar a alguien,

- Tu misma has dicho que es mujer te odia, si mi suegra me odiara no iría a dejar que me humille – se volvió a sentar.

- Quiero alejarme un tiempo, dejar que todo pase.

- ¿Irte a un retiro? – dijo mirando al frente.

- Algo así, me tomo unos días quizás de vacaciones, podrías pensar mejor.

- Si, seguramente es lo más sano que puedes hacer – sonrió.

- ¿no tienes algo que cure corazones? – bromee.

- Lamentablemente aun no cuento con esos medicamentos, pero si gustas te hago reír – me comenzó a hacer cosquillas.

La noche transcurrió normal entre charlas que cuestan expresarse y momentos de pequeña vulnerabilidad.

- Ever – Chiara dijo antes de que me subiera a mi auto - ¿te puedo dar un consejo?

- Si, dime – deje la puerta abierta.

- Recuerda que vales mucho, si tu novia quiere volver, que sea con seguridad, porque alguien que te ama de verdad, te tomara como prioridad no como opción – camine hacia ella y deje un beso en su mejilla.

- Eres muy buena dando consejos – susurre alejándome de ella.

- Es mi dote secreto de doctora – sonrió, una muy linda sonrisa.

Ella tenía razón esperaría a Sophia, pero en esa espera debía aprender a quererme a mí misma, quizás lo mejor sea eso, convencerme que debo ser alguien a quien escoja, yo escogí a Sophia y espero que ella haga lo mismo.

Holaa les dejo un nuevo capitulo.

espero que les guste <3 

P.d : no olviden votar... los quierooo, besos...

Me olvidaba, se aproxima el final :(

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Feb 14 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Destinos cruzadosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora