Capitulo 26

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Ever

Los rayos de sol quemaban mas de lo que me gustaría admitir, pase mi mano por mi cara mientras trataba de adaptar mi vista a la luz. Sentí el cuerpo de Sophia moverse junto a mí, buscando algo...por un momento creí que había soñado esto nuevamente.

- ¿Que buscas? – dije mirándola divertida sabiendo que estaba en una búsqueda de sus bragas.

- No me mires así, te imaginas pasa alguien y me ve totalmente desnuda – me dio un pequeño golpe en el abdomen.

- Bendecidos esos ojos – me enderece pasando mi mano por su nuca y acercando nuestros labios.

Se dejo llevar por el beso y con cuidado la senté sobre mis piernas, abriendo las de ellas para que me rodearan.

- Te juro que esto es mas de lo que podría pedir en mil vidas – mire sus ojos y baje con cuidado mi vista hacia esos atributos hermosos.

- Ever! – chillo divertido.

- Me encantaría seguir princesa, pero me parece que hoy no tenemos el día libre – volví a dejar un corte beso en sus labios.

- ¡yo me ducho primero! – se levantó y comenzó a correr.

- No creas – corrí detrás de ella – se supone que no querías que te viera alguien desnuda.

- Fue hace un minuto atrás – entro a la casa.

La vida con Sophia es mejor, mucho mejor de lo que podría haberme imaginado, y eso me asusta un poco. Cuando mi vida comienza a mejorar ocurre algo que provoca un desbalance y termina arruinando la mayor parte de las cosas.

Tome un sartén colocándolo a fuego bajo para preparar algo rápido, porque según el reloj eran mas de la una de la tarde, quizás el sueño nos consumió un poco, pero no me culpo, nos dormimos al amanecer.

- ¿Sabes dónde pude dejar mi celular? – pregunto la castaña asomándose por las escaleras.

- Tirado en la playa supongo – mire la sala intentando ver si estaba.

Terminando la pasta la deje escurriendo en el colador, tome los platos y servicios para dejar listo para comer.

Subí a mi habitación y tome mi toalla y ropa limpia, si espero a que Sophia termine su rutina de Skincare no entraría al baño. Entre al baño de abajo y me duché, sonreí viendo los granos de arena caer de mi cabello recordando todo lo que había ocurrido hace tan solo unas horas, y de igual manera al recordar el tatuaje de Sophia en su nuca, aquel que decía mi nombre, ese que nunca pensé encontrar plasmado en su piel.

Al salir estaba ella sentada en la barra de la cocina con una camisa sin mangas, su cabello atado en una coleta y unos shorts apegados a su muslo. Pero su expresión facial no estaba como antes.

- Hey – me pare frente a ella acariciando su mejilla – ¿qué ocurre?

Me miro y estiro su celular hacia mí, vi la pantalla y su número.

Mamá

Se que no quieres saber de mí, no escribo para que me perdones. Solo quiero que sepas que los médicos dicen que me queda poco tiempo de vida.

Mierda, lo que faltaba.

- No sé qué hacer – apoyo su cabeza en mi pecho y acaricie su cabello.

- Haz lo que encuentres mejor, es tu decisión y sea cual sea estará bien – le di un b eso en su cabello.

El resto del día no estuve en casa, tenia reuniones con los socios y planeaciones de nuevos proyectos. No le hable a Soph porque pensé que estaría mejor si la dejaba con sus pensamientos unas horas.

Destinos cruzadosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora