"¿Qué hemos hecho mal? Debemos haber hecho algo mal", se queja Yue, mirando hacia el patio, donde su familia y amigos están reunidos alrededor de la piscina, charlando y pasando un buen rato bajo el sol.
Dylan se acerca a Yue y la abraza por detrás, apoyando suavemente su cara perpleja en el hombro de ella. "¿Qué quieres decir, cariño?"
Yue suspira y deja caer los brazos. "Bueno, ¿no deberíamos tener ya el nido vacío, como dicen?" pregunta con tono de derrota. "¡Ya son todos mayorcitos y siguen aquí, viviendo con nosotros!"
Dylan suelta una carcajada. Francamente, no entiende cuál es el problema. Sus cinco hijos decidieron seguir sus estudios en la zona de Miami, por lo tanto, no había necesidad de trasladarse a un dormitorio universitario. Además, aunque son inteligentes, compasivos y decididos, los cinco Wang-Shen también están acostumbrados a vivir en el lujo y la comodidad. ¿Por qué iban a mudarse si están tan a gusto en casa?
También está el hecho de que, después de que Daniel empezara la escuela secundaria, sus padres se iban cada dos fines de semana por trabajo, así decían, dejándoles la casa a los chicos y a Rosa, quien siempre andaba por allí para vigilar a los adolescentes. ¿Hay mejor vivienda que una mansión en Miami totalmente equipada, con cocinera y sin padres? Desde luego que no. Es un sueño hecho realidad.
Dylan, todavía diabólicamente guapo a sus cincuenta y tantos, decide tomarle el pelo a su encantadora esposa, como suele hacer. "Galletita, si quieres estar a solas conmigo, solo tienes que decírmelo, y te llevaré al ático ahora mismo... ¡Podemos abandonar a todo el mundo aquí y esfumarnos!" le susurra juguetonamente al oído, haciendo que las rodillas de Yue cedan un poco.
¡Rayos! Este hombre sigue teniendo un poder sobre ella que no puede negar ni controlar. Todos estos años y se sigue sintiendo como una colegiala, embelesada y enamorada del chico más atractivo del lugar.
"¡Vaya! Galletita, deberíamos revisarte otra vez las rodillas", se burla Dylan, a lo que Yue le da un codazo en el estómago. "¡Ay!" Él sabe perfectamente que el efecto que causa en su encantadora esposa no ha cambiado ni un poquito con los años.
"¿Qué es eso del ático?" pregunta una voz femenina que viene de detrás de ellos. "Todavía son propietarios del ático después de todo este tiempo, ¿eh? ¡Su guarida de amor, el lugar donde se esconden para hacer que Cincuenta sombras de Grey cobre vida! ¿No nos dijeron que lo iban a vender después de mudarse a esta casa? ¡Qué traviesos son! ¡Quiero ir a verlo!" bromea con un tono extraño que Yue y Dylan no logran comprender, haciendo que la pareja se sonroje de vergüenza.
"¡¡¡Shhhhh!!!" ambos exclaman en voz baja al unísono, los ojos de Yue apuntando a los jóvenes junto a la piscina.
"¡No me digas que los chicos no saben lo del ático!" expresa Taylor en voz baja, con una sonrisa malvada plasmada en la cara, meneando las cejas. Algo se trae entre manos esta mujer.
"¡Cariño! ¿Has encontrado mi teléfono?" interrumpe Darren, gritando desde lejos.
"Siempre pierde el teléfono..." Taylor resopla. "Continuaremos esta conversación más tarde... ¡No lo olvidaré!" proclama mientras se aleja, vestida con su traje de baño negro y encima un semitransparente vestido negro. Todavía conserva su figura después de los tres embarazos de sus hijas con Darren.
"Entonces..." Dylan se dirige de nuevo a Yue, pero sus ojos muestran ahora un estado pensativo provocado por las palabras de Taylor. "¿Crees que iremos al infierno por quedarnos con el ático para satisfacer nuestra lujuria?"
"¡¿Qué?!" Yue rota hacia Dylan, sin entender su pregunta.
"Bueno, lo que hacemos allí... Lo que hemos hecho todos estos años, y lo de escondernos, mentir a nuestra familia sobre dónde íbamos a estar...". Dylan parece realmente preocupado.
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Amor criminal
ФанфикшнDylan Wang y Shen Yue son parte de una nueva unidad encubierta del FBI. Él es un criminal guapo e interesante, ella es una nueva agente dulce y compasiva. Ambos tienen un pasado tumultuoso y ahora deben fingir ser una pareja para poder descubrir qui...
