59. Malas noticias

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Al día siguiente, en la oficina

Son las 9.40 am y Dylan y Yue están solos en la pequeña sala de conferencias. Yue camina nerviosamente de un lado al otro mientras Dylan mantiene su mirada fija en ella.

"No puedes ir conmigo, Didi. ¡Por favor! Ella específicamente me pidió que no te dijera nada".

"¡Si es mi madre! Necesito explicarle lo que está pasando".

"Rayos, no debí haberte dicho nada..."

"No digas eso, galletita. Acordamos no guardar secretos porque casi nos separaron en el pasado".

De repente, la puerta se abre y César asoma la cabeza.

"Chicos, respeto su relación y todo, pero este es su lugar de trabajo. Deben actuar de forma profesional", les sugiere en un tono serio pero amistoso.

Yue llena sus cachetes de aire y lo expulsa lentamente con molestia. Dylan ha odiado ese hábito suyo desde el día en que se conocieron.

"No hagas eso, galletita".

Con mucha madurez, Yue le voltea los ojos. "Lo que sea", murmura. "Escucha, César, tal vez puedas ayudarnos con algo..."

Confiado y orgulloso de ser el sabio del grupo, César entra de lleno en la salita y deja la puerta abierta; de todos modos, solo Darren está en la oficina. "¿Qué puedo hacer por ustedes?"

"Se supone que debo encontrarme con su madre en 15 minutos, como ya te contamos antes, pero ella me pidió que no le mencionara nada a Dylan. Por supuesto, tuve que decírselo a él porque no guardamos secretos entre nosotros, pero ahora él está decidido a venir conmigo", explica Yue, exasperada.

César pone cara de qué te pasa. "¡Amigo, no puedes ir! ¡Tu mamá nunca volvería a confiar en Yue!"

Yue levanta las cejas y alza las palmas de las manos hacia el techo. "¡¿Ves?! ¡Él entiende!"

Dylan, que ha mantenido los brazos cruzado desde que César entró, resopla, pero sabe que su amigo tiene razón. Desea que Yue y su mamá tengan una buena relación; por lo tanto, admite la derrota. "Está bien. No iré, pero quiero escucharlo todo. Así que, usarás un auricular".

"¡¿Qué?!" gritan en coro César y Yue.

"Sí. De esa manera puedo oír lo que está sucediendo y ayudarte si es necesario. Esa es mi condición. Tómalo o déjalo".

"¿Vas a usar costosos equipos de la oficina para fines personales?" César arquea una ceja.

Ay. Dylan frunce la boca, dándose cuenta de lo inapropiado que podría ser eso.

"Genial", César responde a su propia pregunta, sorprendiéndolos. "Siempre y cuando todos podamos escuchar lo que se dice. Después de todo, no es un asunto solo personal porque ustedes dijeron que la señora Wang descubrió la verdad sobre la unidad encubierta, ¿correcto? O sea, ya sabe que Yue es un agente, lo que significa que esto se ha convertido en un asunto oficial del FBI".

"¿Eh?" Dylan ahora se muestra escéptico acerca de que Darren y César escuchen lo que su madre podría exponer.

Yue rebota los ojos de un hombre al otro, turbada de que la situación esté tomando el rumbo incorrecto. Lamentablemente, no hay otras opciones viables.

Más tarde en Starbucks

Yue está sentada en una mesa de esquina en el segundo piso, lejos de miradas y oídos indiscretos. La madre de Dylan ya lleva 5 minutos de retraso, así que Yue bebe sorbos su café americano helado, sin cafeína ni azúcar porque ya está suficientemente nerviosa, y echa un vistazo a las escaleras cada vez que escucha pasos subiendo.

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