El pelinegro se hizo a un lado para dejarlo pasar y fue Jungkook quien miró nuevamente a sus espaldas antes de entrar.
No pensó que Taehyung simplemente... lo invitara a entrar.
La puerta se cerró y el olor a marihuana se concentró un poco más. La habitación era pequeña y el escritorio lleno de cables junto a la cama era estorboso. No había una cocina, o una nevera. ¿Realmente había estado viviendo en ese cuchitril?
—Ten. —Taehyung le tendió del porro que fumaba y Jungkook no vio razones para negarse. Hasta el momento su semana había sido una completa mierda, así que también le dio dos hondas caladas. —¿No estás trabajando?
—Mai pidió el turno de la noche. Descansé ayer. —Al ver su cara golpeada Min realmente no tuvo otra opción que enviarlo de regreso a la casa. ¿Qué diría su amada clientela?
El olor dulzón del humo llenó la habitación cuando Jungkook exhaló. Aparte de pequeño y horrible, el colchón era durísimo, notó.
—¿Debo pensar que si estás aquí es porque estás listo para darme una respuesta? —preguntó Taehyung. Al levantar la mirada vio al pelinegro apuntando una cámara hacia él.
—Qué haces —se quejó Jungkook cubriendo su cara por reflejo.
—Mmm. Funciona para mí. Prueba tú.
—¿Estabas arreglándola? —La recibió y miró la pantalla enfocando a Taehyung. Estaba grabando un vídeo, según mostraba. Tenía algunos pixeles desconectados, pero parecía funcionar a la perfección y la imagen era lo suficientemente nítida. Incluso a través del lente, la mirada del pelinegro era intensa, oscura, demandante.
Un poco desalentado, Jungkook bajó la cámara.
—¿Qué sucede? —Su cara tuvo que ser épica porque Taehyung la notó de inmediato; recibió la cámara, pensando que podía ser un problema con ella y se dejó caer en la cama con un mohín—. Hey, no veo nada de malo...
Él actuaba con tanta naturalidad, como si no tuvieran una conversación pendiente. Quizá ninguno quería tocar el tema. Supuso que era hora de hablarlo.
—Taehyung... ¿Qué es lo que quieres de mí?
El aludido se incorporó y se sentó junto a él, dándole una mirada cargada de misterio.
—¿Qué es lo que quieres tú? —contestó a cambio, con una risa tonta. Su atractivo natural hacía un poco difíciles las cosas; su cabello estaba largo, rizado y desordenado, pero al tacto estaba suave. Jungkook lo peinó lejos de la crema en su cuello.
—Me parece que yo pregunté primero.
Su mano rozó la mejilla ardiente de Taehyung; así se sentía contra su piel, como el fuego.
—No sé —respondió el pelinegro—. Quiero que las cosas... fluyan. —Y no hablaba de algo vago. Hablaba de querer recorrer todo un camino con él, sin ganas de sonar ridículamente cursi; no terminarían casándose, pero... Jungkook le había mostrado una parte de sí que ni siquiera él conocía. Incluso si al final esa chispa moría, Taehyung estaba seguro de que atesoraría el recuerdo.
—Por favor. ¿Qué mierda significa eso? —preguntó Jungkook con cansancio.
Taehyung relamió sus labios con nerviosismo y bajó la mirada, aun jugueteando con la cámara.
—Es solo que... me gusta estar contigo. Siento que toco la libertad con la punta de los dedos. Es... refrescante.
No tenía otra manera de describirlo. Con Jungkook había descubierto cosas nuevas; su insaciable alma anhelaba más de aquello. Nunca había sido tranquilo; más bien era irreverente, impulsivo, y por primera vez había encontrado alguien que parecía ir a su ritmo. Los demás a su alrededor eran... aburridos, monótonos, repetitivos.
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The village - KookV
FanfictionAcabas de decir que te gusto. Francamente no te culpo. Y yo tengo curiosidad, así que, resuelve mi duda y todos estaremos satisfechos. Historia inspirada en la canción The village - Wrabel
