—¿Ya has tomado una decisión? —preguntó el doctor con calma, y la respuesta vino como un huracán, atropellando todo a su paso.
—¡No iré, maldición, cuántas veces tengo que decirlo! ¡Por qué no puedo simplemente irme a mi casa!
—Taehyung... —Su madre intentó tranquilizarlo con gestos y voz suave, pero el chico ya estaba ido. Sucede que, al parecer, después de la ansiedad viene también un ataque de irritabilidad. Y su explosivo temperamento solo era un argumento más para aquel viejo doctor.
—No puedo dejarte ir a la casa sin un proceso real —Racionalmente el hombre le explicó—: Llegaste aquí en condiciones que me indican que no tienes conciencia de tu enfermedad ni control de impulsos. Debemos trabajar en eso.
—¡No estoy enfermo! —espetó Taehyung con las manos en su cabeza, tirando de sus cabellos por la frustración.
—¡Oh, por favor! —exclamó Chaewon con impaciencia—. ¡También decías que lo hacías por diversión y podías dejarlo en cualquier momento! ¡Y ahora mírate!
—¡Chaewon, por favor! —siseó la señora Kim. La chica sacudió la cabeza con un bufido.
—Estoy harta de esta situación —Ella tomó su bolso, hastiada—. Necesitas ayuda —puntuó Chaewon picando su hombro con cada palabra—. Entiéndelo.
—¡Bien, maldición! ¡Entonces enciérrenme con los otros locos!
—Taehyung —reprochó el doctor por tan vulgar término.
—¡Da igual! ¡Solo enciérrenme!
—No es un encierro —insistió el hombre—. También podrás tener visitas...
—No quiero visitas —lo interrumpió Taehyung lanzándose a la cama—. No quiero ver a nadie y específicamente no quiero ver a ninguna de ustedes.
—¡Ja! —Chaewon, con su bolso al hombro, la miró indignada—. ¡Bien! Entonces vámonos todos al infierno; cada quien por su lado y ya está. ¡Adiós!
[♥]
—¿Has visto al chico nuevo?
El murmullo de los clientes se elevaba sobre su conversación. Youngjae miró de reojo al chico del que su compañera hablaba y asintió. ¿Cómo no verlo? Aparte de ser vistoso como animal exótico con su cabello, llamaba más la atención por su ausencia: llegada la hora de cerrar, prácticamente se desaparecía. ¿Integración laboral? Le valía un pepino. ¿Bienvenida para los nuevos? Dos pepinos. ¿Hacer, uh, algo tan básico como socializar con ellos?
Exacto, adivinaste. Tres pepinos.
—Es un engreído —se quejó.
—Oh, ¡vamos! Lo hace más lindo.
—Duh. Hyerin, es obvio que tiene novia —Le dio dos golpecitos en la cabeza, como tocando una vasija vacía—. Siempre está con su celular si cree que nadie lo está viendo, es inmune a las clientes que intentan pedirle su número y escuché que le pidió al jefe dos rebanas de cheesecake en cajitas de regalo.
—¿Novia? —repitió la chica en un tono más agudo.
—¿Qué hacen ahí parados como dos armarios empotrados? ¡A trabajar! —apremió su jefe dando dos dolorosas palmadas en sus hombros—. Aun quedan dos horas para el cierre.
Dos horas. Jungkook suspiró mientras entregaba lo que parecía ser el décimo sexto Iced Americano de esa media hora. No entendía cuál era el atractivo de la bebida, pero sin lugar a dudas alguien estaba obsesionado. El delantal vinotinto hacía que su cuello picara, le dolían las piernas y un preocupante dolor de cabeza estaba por aparecer. Quizá lo único que lo mantenía en pie era el postre que recelosamente había guardado en su casillero.
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The village - KookV
FanfictionAcabas de decir que te gusto. Francamente no te culpo. Y yo tengo curiosidad, así que, resuelve mi duda y todos estaremos satisfechos. Historia inspirada en la canción The village - Wrabel
