Jimin estornudó por la que sería la quinta vez consecutiva y lanzó un grito espartano al cielo mientras pisaba el freno con brusquedad. ¡Cómo odiaba sus alergias!
Hastiado, miró a su alrededor por una tienda abierta, aunque prácticamente estaba ya a las afueras de ese horrible pueblo. Por suerte para él, recordaba que el autoservicio donde trabaja Jungkook no estaba tan lejos si daba la vuelta. Necesitaba una muy insalubre dosis de antihistamínicos.
Detuvo la camioneta frente a la tienda y empujó la puerta para entrar. La campanita anunciando su llegada hizo que el hombre en la caja levantara la mirada de alguna revista que leía. No se mostró muy feliz al verle.
—Oh, ¿no eres el infeliz que se llevó a mi empleado? —masculló este. Jimin hizo una mueca. Odiaba ese pueblo y a todos allí; era tan arcaico y ordinario.
—Hoy soy un cliente. ¿Dónde está el pasillo de las medicinas?
—El último —El pelinegro cabeceó y Jimin se acercó al estante, todavía estornudando y sorbiendo sus mocos como un niño baboso. Tomó sus confiables pastillas de antihistamínicos y las dejó en la caja, extendiendo su tarjeta para pagar. Entonces, el hombre dijo—: No aceptamos tarjetas.
—Ugh, tienes que estar jodiéndome.
En sus bolsillos rebuscó varias veces y suspiró aliviado cuando encontró un olvidado billete.
—No tengo cambio para un billete tan grande.
—¿Es en serio?
—Agarra algo más —El viejo Min se alzó de hombros al recibir una mirada furiosa. El de las alergias no era él.
Refunfuñando, Jimin tomó un puñado de golosinas y estas se desperdigaron en la caja. Con una sonrisa triunfante pero muy disimulada, Yoongi cobró la mitad del billete.
—Hey —Mientras empacaba todo en una bolsa no pudo evitar darle una mirada; el chico vestía mil capas, todas luciendo más caras que la anterior—, ¿eres amigo de Jungkook?
—Sí —contestó Jimin sin mucho misterio.
—Cuida bien de él —dijo Yoongi—. Trabajamos juntos por poco más de dos meses, pero es un buen chico. Lástima todo lo que ha sucedido.
—¿Qué ha sucedido? —preguntó el rubio agarrando el anzuelo demasiado rápido.
—Oh... Pensé que sabrías. Pensé que por eso dejaba el pueblo —El hombre se mostró un poco confundido—. Quiero decir, qué más da si te digo. Las personas aquí comenzaron a enterarse de que le gustan los hombres y bueno... sé que han hecho su vida un inferno las últimas semanas.
—¿Qué?
—Sí. Al parecer tuvo algo con otro chico, Taehyung... Pero nadie se metería con él; es el hijo del sheriff, creció aquí y tiene una personalidad espantosa. No puedo decir lo mismo de Jungkook. Sé que en cualquier momento alguien chistoso querrá meterse con él.
Jimin recibió la bolsa y se quedó viendo en su interior por varios segundos.
—Si hipotéticamente yo quisiera buscar a este chico, Taehyung, ¿dónde podría encontrarlo?
—Mmm... Dada la hora, no creo que esté en el hostal. Debe estar en la bodega de sus amigos, del otro lado del pueblo.
—¿Y si hipotéticamente quisiera ir a esa bodega?
—Tendrías que cruzar el puente y desviarte hacia la izquierda. La encontrarás si conduces por unos cinco minutos.
Jimin asintió recibiendo el cambio. No todos en ese lugarcito eran unos inútiles, al parecer.
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The village - KookV
FanfictionAcabas de decir que te gusto. Francamente no te culpo. Y yo tengo curiosidad, así que, resuelve mi duda y todos estaremos satisfechos. Historia inspirada en la canción The village - Wrabel
