Se sintió como deja-vu tener a Ji-ho tocando a su puerta esta mañana. Y todas las mañanas en la última semana.
El rubio hizo un saludo militar y extendió la mano, intercambiando la papeleta por el dinero con Taehyung. Pensó que todo había terminado allí, pero el chico tatuado puso un pie para detener la puerta, silbando.
—Demonios, ¿cuál es el problema contigo? —Y se hizo paso en la habitación del hostal como si alguien lo hubiera invitado. Ji-ho miró a su alrededor con ojos curiosos—. Prácticamente vives encerrado en este cuartito. Pásate por la bodega, ¿quieres? No puedo venir como un recadero a traerte mercancía todo el tiempo.
Taehyung bufó.
—Es tu trabajo, ¿no?
Ji-ho se sentó con confianza en la cama, aún ojeando el lugar. Olía a caucho quemado y la mesa que servía de escritorio estaba lleno de cables y plástico chamuscado.
—Escuché que tu novio se fue del pueblo. ¿A que por eso estás aquí haciendo pucheros?
Su reacción explosiva fue algo que no pudo controlar. En el pequeño cuarto, cruzar la distancia entre la puerta y la cama fue cuestión de un paso. Taehyung empuñó su camisa con la mandíbula apretada.
—Lárgate.
—Oh, vamos. Ahora todos saben sobre ustedes. ¿Encerrarte en tu pequeño nidito de amor y gruñir como un perro es lo único que puedes hacer? Haré una pequeña fiesta hoy en la bodega, si quieres divertirte.
Pero Ji-ho estaba de pie ahora, con las manos arriba en señal de paz. A Taehyung le gustaría haber podido borrar esa sonrisa burlona de su rostro, pero cuando el rubio pisó fuera de su habitación, no pudo hacer más que recostarse contra la puerta cerrada y deslizarse hacia el piso, sintiendo las piernas débiles. ¿Jungkook se había ido?
El solo pensamiento lo hizo sentir un hueco en el estómago. ¿Así como así? El pesado nudo que se formó en su garganta hizo un sonido audible cuando intentó tragarlo. Ni siquiera quería creérselo. Pero, al mismo tiempo, trató de convencerse a sí mismo de que incluso si era cierto, no le importaba. Si el chico se había ido, bien por él.
Él recogió sus rodillas y las abrazó, escondiendo la barbilla entre ellas. Esas lágrimas que asomaban en sus ojos no eran de tristeza, se dijo. Solo se sentía frustrado y desechado. Lamentaba que, al final, no hubiese sido suficiente para Jungkook.
¿Pero podía creerle a Ji-ho? Un rayo de esperanza lo hizo levantarse de su lugar con afán. Pensó que Ji-ho sería la clase de persona que bromearía con algo así. Calzó sus botas y dejó la habitación a pasos apresurados, llegando hasta su moto unos segundos después.
Era temprano. No podía estar en el autoservicio. Tendría que ir a su casa. Pero si lo veía, ¿qué le diría? ¿Qué excusa le daría cuando lo viera así, todo un desastre, con rizos desordenados, una franela y un jean viejo? Cuando noches atrás había sido él quien partió sin mirar atrás.
El ruido de la motocicleta hizo que varios vecinos se asomaran; al verle, volvieron a esconderse. Pero en la casa del contador no se asomó nadie. En sus ventanas, ahora reparadas y sin cortinas, estaba un letrero de venta y un número de contacto.
Taehyung soltó el aire en un suspiro y apagó la moto. La sala no estaba vacía; aún estaban los muebles y el segundo piso tenía cortinas. Quizá por eso se quedó allí, en su motocicleta, simplemente esperando... algo. Del bolsillo de su jean sacó la cajetilla de cigarrillos y encendió uno. Se quedaría allí hasta que este se acabara, decidió.
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The village - KookV
FanfictionAcabas de decir que te gusto. Francamente no te culpo. Y yo tengo curiosidad, así que, resuelve mi duda y todos estaremos satisfechos. Historia inspirada en la canción The village - Wrabel
