22 - [I]

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Jungkook cabeceó dos veces, luchando contra el sueño.

Taehyung nunca pensó que vería esa imagen.

Él recostó su mejilla contra el cuero de su propio sofá, solo observándole. Jungkook estaba allí, con todas sus defensas abajo; sus labios entreabiertos dejaban escapar pequeños suspiros. Estaba frente a él, a un brazo de distancia, y de alguna manera tan lejos.

¿Por qué lucía como si en cualquier momento fuese a desaparecer?

—Hey.

¿De qué habían hablado momentos antes? Nimiedades, seguramente. Del sheriff también, aunque Taehyung le había restado importancia. El futuro se sentía como un gran elefante rosado en la habitación. Taehyung decidió que quería refugiarse en la evasión y atesoró el momento en su cabeza, porque la vida se sentía en pausa para él, aunque el reloj siguiese corriendo.

—Hey —Intentó despertarlo de nuevo, zarandeando su hombro. El chico se quejó desde su garganta y con afán levantó la cabeza, como de repente recordando dónde estaba.

—Ugh, ¿me dormí? Lo siento...

—Solo fueron unos minutos. Mejor que te apures. Mencionaste que Jimin pasaría por ti de regreso a casa.

Cierto. Jungkook frotó sus ojos. Pero... se sentía extraño simplemente partir. Él podía ir y venir con mediana libertad. ¿Pero ahora qué pasaría con Taehyung? No estaba muy seguro; por lo que podía recordar de su conservación unos minutos antes, ni siquiera el mismo Taehyung lo sabía.

—¿Estarás bien? —Se levantó del sofá, sintiéndose entumecido hasta el último músculo. La mirada de Taehyung seguía fija sobre él.

—Más que bien. En cuanto salga el primer rayo de sol haré un escándalo para salir de aquí, ya verás.

—Por favor no. —Con una casta sonrisa lo instó a levantarse también. Apostaba que sus piernas estaban congeladas con esa bata y nada más. Se había negado a regresar a la habitación, con la premisa de que su madre necesitaba un momento —o quizá dos— para calmarse. Y es que, hablando de calma, Jungkook realmente no podía entender cómo es que él estaba llevando la situación tan... bien.

—Estaré bien —repitió Taehyung dándole un empujoncito para hacerlo caminar frente a él. Es que su trasero seguía en el aire y ya bastante humillado se sentía mientras hacía una pasarela por el pasillo. Y al final de la pasarela, estaría de nuevo la señora Kim.

—Ugh —Jungkook se detuvo, hastiado solo de pensar en volver a verla—. ¿Por qué simplemente haces como que no está pasando?

—¿Ahora de qué hablas?

—Hablo de tus padres. Específicamente de tu padre.

—Oh, por favor... —Taehyung se atrevió a rodar los ojos—. No otra vez. Ya te lo dije. No me importa.

Jungkook presionó sus labios y volteó a mirarlo con algo de angustia. No puedes simplemente decidir de un momento a otro que no te importa lo que piensen tus padres. Estaba seguro que se necesitaba alguna clase de recorrido técnico por las fases del duelo, o algo así.

—Escucha. Nunca he sentido que tenga su apoyo... ¿Qué diferencia hace ahora? —preguntó Taehyung alzándose de hombros. Aunque no entendía por qué parecía que tenía que convencerlo. Si es que era posible, lucía muchísimo más consternado que él sobre la situación.

—Vale —Pero no se escuchó muy seguro—. Intentaré volver en la tarde. Quizá mañana en la mañana, ¿bien? Hay cosas que tengo que hacer.

—Estaré bien —prometió Taehyung. No supo cómo sentirse cuando se inclinó, buscando sus labios, y lo que recibió fueron las manos de Jungkook sobre sus mejillas para, en cambio, dejar un beso en su coronilla.

The village - KookVHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora