Ji-ho tocó la puerta de la habitación del hostal con sus nudillos y unos segundos después Taehyung abrió. Su cabello, sobre todo en su frente, estaba húmedo, como si acabara de correr un maratón. Sus ojos tenían grandes y marcadas ojeras bajo estos, casi de un color púrpura, y así mismo se le veía, cansado y exhausto.
—Hey. Lo que me pediste. —No era su trabajo preguntar. Él entregó la mercancía y recibió el dinero que el pelinegro le tendió. Lo contó rápidamente y lo dejó en su bolsillo, asintiendo.
—Te escribiré si necesito más. —Taehyung cerró la puerta y Ji-ho sonrió, despidiéndose como un militar. Vaya, el nuevo producto estaba saliendo bastante rápido. Ya parecía algún tipo de recadero, yendo a todos lados para entregarlo. Taehyung podía llamarlo incluso dos o tres veces en el día.
Regresó a su motocicleta y antes de poder subirse vio la de Hoseok acercándose hacia él. Oh, ¡así que había vuelto de la ciudad! Brillante, porque debía compartir con él las buenas nuevas sobre ese nuevo producto. ¡Era todo un éxito!
—Hey, Hoseok —Ji-ho cabeceó como saludo—, será mejor que le des reversa a tu trasero y vayas por más mercancía. ¡Todos quieren un poco de esto!
—¿Taehyung compró? —preguntó Hoseok mirando hacia el hostal. Tenía la impresión de que el chicho había estado haciendo el esfuerzo de dejar esa porquería. Él ni siquiera podía recordar cuándo fue la última vez que lo había visto fumar. Un hondo suspiró se le escapó. Supuso que la muerte de su hermano había sido un gran golpe.
—Oh, creo que es de los mejores clientes —se regodeó el rubio y Hoseok bajó de su motocicleta.
—Deja de ofrecerle. No te aproveches de la situación en la que está —musitó mirándolo con fastidio. Quiso caminar hacia el hostal, pero Ji-ho lo detuvo colocando una mano en su hombro.
—Hey, hey. No te lo recomiendo. Estos días no ha querido hablar con nadie —Alzándose de hombros al ver la mirada escéptica de Hoseok, continuó—: apenas y abre la puerta para comprarme. Ni siquiera he visto al chico gay por aquí.
—¿De qué hablas? —Ahora sí que tenía la atención de Hoseok. El rubio le devolvió la mirada confundida. Oh. En su cabeza, asumió que Taehyung había hablado con Hoseok sobre... eso. Bueno, ¡a saber! Ellos siempre habían sido más cercanos, y Hoseok siempre estaba alcahueteándole al chico. Como si fuera su madre o algo así.
—Oh, ¿no lo sabes aún? —Ji-ho se recostó sobre el manubrio de su moto e hizo un ademán con la mano—. No sé si deba decirlo yo, ¿sabes? Taehyung y el hijo del contador son más cercanos de lo que creíamos. Ya sabes —Y entonces, presionó su lengua contra la cara interna de su mejilla varias veces.
—¿Qué? —Hoseok tuvo serios problemas para digerir la noticia.
—¡Como sea! —El rubio hizo rugir el motor de su moto—. No me aprovecho de nada, sea lo que sea que haya sucedido aquí o allá. Él necesita, yo proveo. Suena bien para mí.
Con una carcajada y el ruido de su motocicleta, Ji-ho dejó a Hoseok allí, perplejo, asimilando las palabras de su amigo. En esos instantes sus pies titubearon entre caminar hacia el hostal o hacia su moto. Se sintió extraño cuando sus primeros pensamientos fueron sobre Chaewon, y no sobre Taehyung. Y se sintió como un maldito cotilla cuando empezó a marcar el número de la chica en su teléfono, más aun con lo ansioso que estaba mientras esperaba a que esta contestara.
—Te dije que no volvieras a llamarme.
—Escucha, lo sé. Lo siento. Solo quiero saber si sigues con él.
—Dios, ya te lo dije. ¿Qué te importa?
—¡Lo sé! —Hasta él se estaba sintiendo un pésimo amigo en esos momentos—. Pero... Solo... Acabo de escuchar algo, uh, extraño... Yo solo... quería confirmar. Sobre Jungkook y Taehyung.
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The village - KookV
Hayran KurguAcabas de decir que te gusto. Francamente no te culpo. Y yo tengo curiosidad, así que, resuelve mi duda y todos estaremos satisfechos. Historia inspirada en la canción The village - Wrabel
