21 - [IV]

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Jungkook nunca había ido a una corrida de toros, pero pensó que esa sería la cara de un toro que arremete contra la bandera roja. Él contuvo su respiración, pero el impulso de sheriff murió en los brazos de su esposa, que desesperadamente impidió que entrara a la habitación mientras negaba con su cabeza.

—Cariño, Taehyung está durmiendo.

Con fastidio, el hombre se dio la vuelta hacia el pasillo. Chaewon y Jungkook compartieron una mirada angustiada y con un cabeceo unánime ambos caminaron fuera de la habitación, entrecerrando la puerta detrás de sí, prometiéndole a Sihyun que volverían en un momento.

Al verlo salir, las facciones del sheriff se desfiguraron con asco y disgusto. Y aunque Jungkook estaba preparado para una discusión, eso no sucedió. Vio la cara de su propio padre reflejada en el hombre cuando este dijo:

—¿Acaso no te advertí que te alejaras?

Todos allí los miraban, entre la tensa calma de la situación. De hecho, en la habitación del frente podían escuchar otra reunión familiar. Quizá no tan amarga como esta.

Alejarse. Ja. Tal vez, si el sheriff fuera un padre amoroso, lo golpearía al saber que sus esfuerzos por alejarse terminaron por lastimar a Taehyung.

—Dios sabe que lo intenté —masculló Jungkook a modo de respuesta.

—Cariño, le debemos mucho a este chico —siseó su esposa tratando de llamar su atención.

—¿Puede culparnos por algo que no le hace daño a nadie? —insistió Jungkook. Trató de sonar suave, pero a los oídos del sheriff, fue como si el chico escupiera en su cara.

—Me harté. No necesito un hijo gay; otro maricón como tú —decidió con errónea calma—. A partir de hoy, dejo de ser su padre y él no es mi hijo.

—Cariño —dijo la señora Kim de forma apresurada, tratando de tomar su brazo para detenerlo ahora que daba media vuelta para partir. Su esposo manoteó su agarre con indiferencia.

—Ya dije. No quiero volver a verlo. Para mí, dejó de existir.

Y Jungkook realmente agradeció que Taehyung no estuviera despierto. Habría odiado que escuchara esas palabras, mismas que él también había recibido en algún momento. Se mantuvo en el pasillo, con los puños apretados, viendo la figura del sheriff alejarse por el pasillo, y se preguntó cuánto más daño le haría a Taehyung.

La hermanita de Taehyung estaba a medio trepar en la camilla, mirando con ojos desconcertados a Chaewon y a su madre que ahora salía trotando detrás del sheriff para hacerlo entrar en razón. Ahora el hombre levantaba su voz en medio del pasillo y la discusión con su esposa parecía escalar.

—No entiendo —dijo Sihyun coz voz inocente—. ¿O sea que Taehyung ya no es mi hermano?

Chaewon miró a Jungkook, sin ganas de hacerlo sentir culpable, pero fallando miserablemente en el intento. A eso se refería cuando preguntó si estaba preparado para alguien como él. El mundo en el que vivía nunca fue amable con las personas como Jungkook.

—Sigue siendo tu hermano —contestó Chaewon atropellándose con sus propias palabras.

—¿Qué es gay? —La pequeña volvió a preguntar, mirando a Jungkook esta vez. El pelinegro aspiró el aire y se agachó para quedar a su altura.

—Significa que... me gusta tu hermano. Hola, mucho gusto. Mi nombre es Jungkook.

Él extendió su mano pero Sihyun miró a Chaewon, como buscando aprobación.

The village - KookVHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora