Por los altavoces de la tienda sonaba Bad Romance.
Taehyung se encontró a sí mismo cabeceando al ritmo de la música y la voz de Gaga mientras actualizaba el libro de los alquileres. Fue entonces cuando la campana del local sonó para avisarle de un nuevo cliente.
Él levantó la mirada para darle la bienvenida, pero las palabras no salieron al ver que se trataba de Jungkook. Y no lo intentó una segunda vez. Solo bajó su cabeza hacia el libro, deseando con todas las fuerzas de su alma que, al levantarla, solo fuera su imaginación, y Jungkook no estuviera allí.
—Hey. —Pero se equivocó. Escuchar su voz le provocó un inexplicable nudo en la garganta. No solo estaba allí, sino que además se plantó frente al mostrador por varios segundos, haciéndole saber que no se iría.
—No estamos en servicio —murmuró Taehyung toscamente. Fue la mejor excusa que se le ocurrió. Entre el libro y sus ojos se deslizó el mismo sobre blanco que le había entregado días antes y eso fue suficiente para llamar su atención. Él levantó la vista y de inmediato deseó no haberlo hecho, porque ese nudo en su garganta lo sintió bajar hasta su pecho al ver que las mechas rosadas habían desaparecido. Ahora eran rojas, y la raíz de su cabello era oscura.
—Solo quería decirte que me reuniré con Jaehyun mañana, a las 9 pm en la dirección que escribiste en el sobre.
Jungkook no sabía qué reacción esperar de su parte, pero tampoco esperaba la mismísima indiferencia absoluta. Taehyung empujó el sobre con su mano hacia un lado como si fuera alguna clase de bicho y volvió al libro.
—Te dije que podías hacer lo que quisieras con esos videos.
—Lo sé, pero pensé que... te interesaría estar allí —masculló Jungkook en medio de un suspiro. El pelinegro seguía sin mirarlo y se sentía como hablar como una pared; plana, fría y sin emoción alguna. —Hey. —Hastiado, tomó el brazo de Taehyung para detener lo que escribía sobre el libro—. ¡Mírame!
—¡¿Qué, maldición?! —respondió Taehyung en un bramido, odiándose por sentir las lágrimas picando en sus ojos—. ¡Ya te dije! ¡Haz lo que quieras! ¡Solo...! Solo vete, mierda —maldijo en voz baja y se zarandeó de su agarre. No soportaba verlo. Odiaba admitirlo, pero no pensó que dolería tanto.
Se sintió como una cachetada para Jungkook ese momento, al ver los ojos brillantes e iracundos mirándolo de vuelta; justo ahí, la puerta de detrás del mostrador se abrió y un muy confundido Namjoon asomó su cabeza.
—¿Pasa algo? —preguntó consternado por el grito que acababa de escuchar. El pelinegro no respondió inmediatamente y Jungkook tampoco. El chico solo se quedó mirando a Taehyung, esperando algo. Esperando algunas palabras que lo hicieran sentir escogido, que su existencia no era un circo para los demás, que podía confiar y abrirse una vez más.
En cambio, él solo dijo:
—No pasa nada. Él ya se iba.
Jungkook dio media vuelta sin decir nada más. Nadie nunca metería las manos al fuego por él.
[♥]
Jimin largó un bostezo nada disimulado, solo para hacer énfasis en su punto. ¿Por qué estaban allí con más de cuarenta minutos de anticipación y aun así no se acercaban al lugar?
Alguien tenía que darle un premio por ser la persona con menos amor propio. No podía contar cuántas veces había tratado de acercase de nuevo a Jungkook tras la enorme discusión con Yugyeom a inicios de año. Solo Dios sabía cuántas veces le había escrito o lo había llamado. Ahora, unas semanas antes había sido cruelmente desplantado en un club, donde pensó que en definitiva todo se había acabado, y hoy estaba allí, recogiendo las migajas del chico.
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The village - KookV
FanfictionAcabas de decir que te gusto. Francamente no te culpo. Y yo tengo curiosidad, así que, resuelve mi duda y todos estaremos satisfechos. Historia inspirada en la canción The village - Wrabel
