Jimin ahogó un grito cuando la puerta de su apartamento de repente se abrió.
Por un momento olvidó que ahora compartía su morada y, además, no pensó que Jungkook regresaría tan rápido. Tuvo que dejar la maleta abierta de par en par de lado para trotar hacia él a verlo con los ojos hinchados y la nariz roja; extendió sus brazos, pero el chico no quiso aceptar su abrazo.
—Estoy bien —dijo. Porque ni siquiera sabía cuál era la razón de su llanto. Solo sentía que la frustración y el cansancio se lo estaban comiendo vivo, como si nadara contra una corriente invisible. Luchar se escuchaba como un castigo.
—¿Pero qué sucedió? ¿Está bien el chico?
—Oh... Sus padres llegaron. El hombre hizo un show y me echó a patadas. Al parecer, tengo la culpa de que su hijo se encuentre así.
—¡Oh, por favor! El chico luce como un pequeño delincuente y... —empezó Jimin, pero calló abruptamente, tratando de calmarse. Quejarse seguro que no haría entrar al viejo en razón. Por eso solo suspiró, preguntándose si, tal vez, en el futuro, las personas podrían amar y querer sin tapujos.
—No tienes que recordármelo.
—¿Y en general? ¿Taehyung estará bien?
Jungkook se lanzó al sofá y frotó su cara con ambas manos. No tenía la respuesta a esa pregunta. Pero su corazón deseaba que sí. Incluso si lo suyo estaba destinado a fracasar, no podía quedarse con todo lo que tenía por decir. Taehyung tenía que escucharlo.
—¿A qué horas es tu vuelo? —Jungkook cambió de tema—. ¿Cuándo regresarás?
—A las nueve. Regresaré en dos días. ¿Estarás bien? —preguntó Jimin con una mueca, de repente angustiado.
Jungkook se acomodó mejor en el sofá y asintió. El sueño lo estaba venciendo. De hecho, cuando volvió a abrir los ojos, apenas fue consciente de Jimin despidiéndose antes de partir. La siguiente vez que despertó fue cerca del mediodía; el sofá pasó factura sobre su cuerpo y su cuello. Con el silencioso apartamento para él solo, tuvo todo el tiempo del mundo para darse una larga ducha. Jimin había dejado sus cosas apiladas en la habitación que le otorgó. Aún le debía una disculpa.
Vistió con ropa ligera y estuvo un rato viendo hacia su celular, sentado en la cama. Dudaba mucho que alguien le hiciera llegar noticias de Taehyung. La madre de Taehyung, aunque agradecida, no sería la excepción. Su jefe no dejaría la tienda para visitar el hospital. Tampoco era tan cercano a Chaewon, si es que la chica estaba enterada. Bah. Seguro que todos en el pueblo ya sabrían de lo sucedido. Ahora mismo, estarían cuchicheando sobre la situación; les echarían la culpa a sus padres y a sus amigos... en un eterno ciclo de apatía y falsa consideración.
Incluso si lo suyo estaba destinado a fracasar, ¿podría sacarlo de ese horrible pueblo?
No hablaba de algo temporal. Ni siquiera hablaba de una relación. ¿Podría cambiar de raíz a un chico, su mentalidad y sus costumbres? ¿Realmente podría influenciar a alguien? Ni siquiera él se sentía la gran cosa. Toda la vida estuvo tras las faldas de sus padres. Hasta hacía meses había una tarjeta de crédito a su nombre que nunca se preocupó en pagar o revisar. Todo siempre le fue dado en bandeja de plata. Ahora no tenía nada y algunos de sus amigos, a su edad, ya tendrían la vida resuelta. Sin duda, él era otro desastre andante.
Aún seguía mirando a su celular, cuando este comenzó a sonar.
Para su desgracia el nombre que se leía en pantalla era el de Yugyeom.
Con un suspiro cortó la llamada. Al infierno con él. Llegó a la conclusión de que alguno de sus amigos trabajaba cerca del hospital, o en el hospital. No había otra razón que explicara sus oportunas apariciones; no eran una casualidad. Realmente en el pueblo o en la ciudad, la gente no tenía nada más importante que hacer, ¿no?
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The village - KookV
FanfictionAcabas de decir que te gusto. Francamente no te culpo. Y yo tengo curiosidad, así que, resuelve mi duda y todos estaremos satisfechos. Historia inspirada en la canción The village - Wrabel
