Tras la puerta, fuera de la oficina, Taehyung se recostó contra la pared dejando salir un hondo suspiro. Jimin no podía evitar repararlo con la mirada, de arriba abajo. No era ni la sombra del chico que había conocido la noche del club.
—Te ves terrible —murmuró sin mucha discreción.
—La vida me pateó el culo más veces de las que pueda contar en los últimos días. Me siento terrible —contestó Taehyung, alzándose de hombros. Se sentía como una carcasa vacía. Ni siquiera estar allí lo hacía sentir algo. No tenía culpa, ni remordimiento.
—Seh... Sé cómo se siente.
Lo dudaba. Aun así, Taehyung apreció la preocupación.
—Lamento haberte golpeado aquella vez.
—Dudo que lo lamentes en absoluto. Pero gracias.
Taehyung resopló. No lo lamentaba ni un pelo. Pero no dijo nada, porque estaba agotado y lo último que quería era volver a discutir con él. Para ser honestos se sentía con ganas de rifar uno o dos puñetazos.
—Entonces... —Jimin carraspeó—. Ustedes están... quiero decir...
—No hay un nosotros —respondió el pelinegro tajantemente—. Ya no más.
—¡Entonces discutieron! —siseó Jimin, ganándose una mirada por parte de Taehyung al verle tan feliz.
—¿De qué te alegras, imbécil?
—¡No! Me emociona el drama. Es todo.
—Ugh. —Pero después de rodar los ojos, Taehyung notó las palabras atoradas en su garganta. Aunque había intentado varias veces hablar con Hoseok, realmente no se sentía como una opción. Y allí estaba ese enano rubio endemoniado, ávido por información y hambriento por los detalles. —Escucha... Realmente me gusta. Pensaba que era algo mutuo.
—Oh. ¿Te bateó? No me sorprende —Le dio una palmada en el hombro—. Debe ser tu carácter. Eres insoportable. Y tienes problemas de ira, sospecho.
Taehyung gruñó desde su garganta. Eso no estaba ayudando en absoluto. Estaba por aparecer el ganador de la rifa.
—Además... le dije que quería estar con él y que quería que las cosas fluyeran. Quería ver hasta dónde podíamos llegar. ¿No es suficiente? —preguntó en voz baja, esperando una respuesta real.
—No lo sé —Jimin se alzó de hombros—. ¿Le preguntaste qué quería él? ¿Le preguntaste si era suficiente para él?
No lo sabía. ¿Lo había hecho? Lo cierto es que desconocía la respuesta a esas preguntas, y darse cuenta de eso lo sobrecogió un poco. Más allá de su rechazo y sus excusas sobre su dañado y herido corazón, Taehyung no conocía más razones. Se odió por sentir un rayo de esperanza y también odió al chico junto a él por dársela.
—Pero hey, no abogo por nadie aquí. No confío lo suficiente en ninguno —dijo Jimin, como quien no quiere la cosa. Por si acaso. Porque de alguna manera siempre terminaba como en malo en relaciones ajenas.
No hubo manera de seguir con la conversación. Tras la puerta, se escuchó un repentino estruendo que los hizo sobresaltar; alarmados y después de compartir una mirada de sorpresa, Jimin se apresuró a girar la cerradura y ambos se encontraron con una escena que al inicio no entendieron y, al final, tampoco. Jaehyun se encontraba en el suelo, patas arriba como un escarabajo, mientras se quejaba del golpe y las ruedas de la silla de su escritorio giraban cómicamente. Jungkook empuñaba su camisa, aunque de inmediato la soltó y se estiró por la cámara que había rodado por el suelo.
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The village - KookV
FanfictionAcabas de decir que te gusto. Francamente no te culpo. Y yo tengo curiosidad, así que, resuelve mi duda y todos estaremos satisfechos. Historia inspirada en la canción The village - Wrabel
