Esa mañana, Jungkook miró con desconfianza el número desconocido que llamaba a su teléfono. Pensó incluso en declinar la llamada, pensando que podía ser el ser indeseable de Yugyeom. Pero ya habían pasado dos días desde la última llamada. Era improbable que fuese él.
—¿Hola?
—Hola. ¿Jungkook? —Reconoció aquella dulce y tierna voz de inmediato. Él se incorporó en la cama con afán.
—¿Chaewon? Sí, soy yo. ¿Cómo conseguiste mi número?
—El señor Min me lo dio —respondió Chaewon del otro lado de la línea; parecía que susurraba.
—¿Sucedió algo con Taehyung? —preguntó Jungkook sintiendo un hueco en el estómago.
—No realmente. En realidad... despertó. Y preguntó por ti.
Algo como un peso se levantó de sus hombros. Él suspiró amenamente, sintiendo calidez en el pecho después de días de sentirse ahogado en la incertidumbre.
—Gracias por hacérmelo saber.
Al no recibir mayor respuesta, Chaewon espetó:
—¿Es todo?
—¿A qué te refieres?
—¿No vendrás?
—El sheriff seguro que no me quiere allí, te lo puedo asegurar.
—Ugh. El sheriff no está aquí. Mira, ¿podemos dejar de actuar como estúpidos? —se quejó la chica—. Sé que estás con Taehyung y sé que sabes que no estoy con él. Así que dime, ¿qué es todo este circo?
—No estoy con Taehyung —la corrigió en un débil susurro.
—A eso me refiero. Decídanse de una maldita vez.
—Señorita Chaewon, por favor no olvide los objetos de aseo personal.
—¡Voy a comprarlos! En fin, Jungkook. No diré más. —Hastiada, la chica le gruñó al teléfono antes de colgar.
Pero Jungkook no estaba mintiendo en esos momentos. No estaban juntos. Su relación era un caos total. Y sin embargo allí estaba, sintiendo sus manos entumecidas por la fuerza con la que Taehyung las sostenía, como si no quisiera soltarlo nunca.
—¿Morí? —repitió Taehyung, francamente sorprendido.
—No respirabas cuando llegamos —Jungkook bajó la mirada, tratando de sacudir todos esos pensamientos de su cabeza—. Se escucha como morir para mí.
—¿Y tú? ¿Estás bien? —preguntó Taehyung con un poco de temor.
Verlo en una pieza lo hizo sentir aliviado. El sentimiento era mutuo, de todas formas. Jungkook dejó salir el aire que no sabía que estaba conteniendo al ver sus rizos húmedos goteando agua, mientras este lo miraba esperando una respuesta.
—¿Cómo puedes preocuparte por mí? —preguntó sobrecogido—. ¿No estás escuchándome? ¡Llegaste...!
—Te escuché —lo interrumpió Taehyung, apretando sus manos con más fuerza.
Sí, estaba desnudo todavía; la tela caída de las batas que sostenían apenas y cubría sus puntos nobles. Volvió a tragar. Lo había escuchado. Simplemente, estaba feliz de verlo. Y odió a Ji-ho por dañar esa piel macciato y esos finos labios, pero más se odió a sí mismo por no poder estar allí para defenderlo.
—Te escuché —repitió—, y antes de que digas algo que me romperá el corazón, solo escúchame un momento. Yo... de verdad lo siento. Lamento haberte puesto en esa situación y lamento mucho que hayas tenido que ver eso.
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The village - KookV
FanfictionAcabas de decir que te gusto. Francamente no te culpo. Y yo tengo curiosidad, así que, resuelve mi duda y todos estaremos satisfechos. Historia inspirada en la canción The village - Wrabel
