Holaa!¿Cómo están? Espero que bien. Después de varios días sin aparecer por aquí, tengo un capítulo nuevo para todos vosotros. Hoy es día de música! Que bien, los que me conocen saben que amo la música y que no puedo vivir ni un solo día sin escuchar alguna canción.
Ahora sí, os dejo con el capítulo.
Disfruten.
-A ver, déjame que te explique...
-Pero explicarme el qué Tasio, me hiciste venir hasta aquí vendiendome ilusiones falsas con lo del recital y súmale que acabo de hacerle perder el tiempo el pobre caballero de la entrada, tú te crees que esto es normal Tasio por dió- Carmen lo apartó de su vista y se fue en dirección contraria del teatro.- Lo que hay que ver a estas alturas vamo- se colocó bien el bolso y movió su cabeza a un lado para colocar su largo cabello.
- Carmen- Tasio parpadeó y fue tras su mujer.- Carmen por favor escúchame- corrió hasta llegar a donde estaba la andaluza- lo que pasa es qu....
-Anastasio, déjalo estar, déjalo estar. Ahora lo que necesito es coger un poco de aire. SOLA. No me esperes despierto en casa, Iré a trabajar a la tienda, por el momento no tengo otra cosa que hacer.
-Pero, Carmencita espera...- El moreno vio como su mujer se alejaba con rapidez y se iba sin dar vuelta atrás, desde la posición de Tasio se sentía el enfado de Carmen. Decidió agachar la cabeza e ir a su casa nuevamente, a la espera de su mujer.
En las habitaciones de las trabajadoras-
Fina entró y se sentó en la cama de Claudia, mirándola preocupada- Claudia, ¿Qué te ocurre? ¿Qué es eso de que te han dado mal de ojos? Espero que no sea contagioso eso.- Fina se alejó un poco disimuladamente, temiendo que se le pudiera pegar la mala suerte.
De echo, todavía no estoy muy seguro pero puede que sea contagioso, yo que tú cogería tus cosas rápido e iría a la tienda, así de paso si ves a doña Marta le dices que Claudia no podrá asistir hoy al trabajo- Mateo se puso al otro lado de la cama, de pie, mirando a Fina lo más serio que pudo.
Ay, pues si, recogo mis cosas y me voy para la tienda. Mejórate Claudia, te quiero mucho- Fina se levantó y fue hasta el armario.
Mientras tanto, el padre Mateo empezó a "rezar" a Claudia, quitándole ese supuesto mal de ojos.
Fina sacó su ropa de trabajo rápidamente del armario y los tacones, tomó su bolso y se despidió.
Al ir hacia la puerta, María entró a la habitación, topándose con Fina- Fi,Fina- saludó entrecortadamente la pelirroja a su crush.
Hola María, buenos días- La morena le sonrió y salió de la habitación lo más rápido que pudo, dirigiéndose al almacén de la tienda para ponerse la ropa de trabajo allí y empezar el turno, que se le sumaba el de Claudia también.
De todas maneras seguía teniendo tiempo de preparar sus cosas y alistarse para ir a Madrid, nada le hacía más ilusión que volver a ver a su madre y a su hermano. Eso sí, acompañada de la mujer de su vida.
Hola María, le acabo de decir a Fina que no se acerque mucho a Claudia que tiene un posible mal de ojos, ya es la séptima persona de esta semana con este mirar peculiar, se ve que hay algún diablillo suelto.- El cura volvió a mirar a Claudia y continuó con las oraciones y el rezado.
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Si por amor fuera
RomanceDos almas confundidas destinadas a estar juntas, tanto, que conectan hasta en los sueños. Es posible ser felices unidas, pero a la vez es complicado. Damián de la Reina no acepta la situación de libertad a pleno 1998. Tendrán que abrir los ojos y de...
