Muy buenas!!!, aquí tenéis la tercera parte que espero que la guste al igual que las anteriores. Sin más dilación, disfruten del capítulo.
¿Que pasará hoy?
Descúbralo sumergiéndose en esta maravillosa historia.
Marta fue a la casa grande a festejar con la familia, la Cena decidieron hacerla más tarde que la verbena. La cena era a las 21:00, eran las 18:30, pero Marta decidió ir cambiándose y ponerse hermosa para la ocasión.
En la tienda estaban Claudia, Carmen y Fina. Claudia estaba terminando los pedidos, Carmen estaba tarareando mientras pasaba el plumero. Fina seguía sentada en el almacén, procesando cada segundo que había pasado junto a Marta.
Fina! Revisa si en el almacén está un pedido de...ehh...*intentando leer la letra de doña Marta *...ah, el pedido de doña Consuelo-dijo Claudia desde el mostrador- son 4 jabones de lavanda, 2 polvos de talco para bebé y un cofre de Anhelos- terminó de decir Claudia. No obtuvo respuesta alguna, volvió a llamar a Fina pero no respondió, Claudia miró a Carmen y Carmen a Claudia.
Vas tu o voy yo?- preguntó Carmen a Claudia-
No no, voy yo, a ver qué le pasa a Fina ahora- respondió Claudia. Entró al almacén y vio a Fina empanada mirando el suelo. FINA!- le gritó, sin respuesta alguna- por dios que le pasa a esta-dijo acercándose a Fina, se puso al lado de ella y le tocó el hombro, haciendo que por fin reaccionara.
Eh! Dime Claudia- dijo Fina
Pero hija, en qué nube estas por dio'- dijo Claudia- anda, toma esto, revisa si está el pedido de doña Consuelo- continuó Claudia. Fina se levantó, cogió el informe y se fue a la zona de productos del almacén y empezó a contar los productos y a meterlos en una caja, Claudia rodó los ojos y bufó, luego salió de nuevo al mostrador.
Y esa cara Claudia?- dijo Carmen acercándose a Claudia y dejando el plumero en donde seguía limpiando
Fina, que estaba en la nube de San Torino por lo menos- respondió Claudia volviendo a rodar los ojos. Carmen se rió y volvió a seguir limpiando. Tranquila, ya le ha pasado varias veces, eso porque no me conoces, no te imaginas la de veces que he tenido yo que darle un escarmiento jaja- dijo Carmen mientras limpiaba. Claudia asintió y empezó a empaquetar otro pedido que tenía bajo el mostrador.
-En la casa grande-
Marta entró por la cocina y vio a Gema. La saludó y la mandó a su casa para que se preparada, le dijo que Digna no viniera, que se preparase también, que la comida ya está pedida y la sirven camareros del restaurante Bonette Cler.
Clotilde subió por las escaleras con Julia hasta llegar a la habitación de la niña. Te voy a poner este vestido blanco con toques azules que vas a quedar preciosa ya verás- dijo Clotilde con una sonrisa a Julia. Minutos después, ya Julia vestida, esperó en su habitación ya que Clotilde iba a prepararse también. Al entrar a su habitación, Jesús la estaba esperando, ya vestido, Jesús se levantó del sillón de la habitación, saludó a Clotilde con un beso, fue al armario y sacó un vestido hermoso, concretamente uno que Clotilde había visto en una tienda y Jesús se lo compró porque la quería con toda su alma.
No puedes ser más bueno miamor- Clotilde cogió el vestido y besó a Jesús.
Andrés y Begoña ya estaban listos, esperando en la sala de estar de la planta alta, haciendo tiempo, estaban planeando todo lo de la boda.
Marta, que recién llegaba a su habitación, se sentó en la cama y bostezó, luego se levantó y abrió el armario, estuvo mirando todos los trajes y vestidos que tenía, realmente eran muchos, desde tonos rosas y naranjas claros a tonos verdes y azules profundos. Decidió ponerse un vestido de rayas verde y rojo, era un vestido que heredó de su madre. Se sentó frente a su tocador y se maquilló con unos coloretes rosas que daban un brillo a los pómulos, se retocó las pestañas y mientras se peinaba mirándose al espejo, tuvo un flashback del suceso del almacén, en su cabeza veia la escena del almacén y de fondo se oia su voz diciendo no me gustan las mujeres... no me gustan las...me gustan las..., justo en esa última frase iba por el momento en que Fina y ella se quedaron mirando, después de esa última frase, volvió a verse en el espejo y paró de peinarse.
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Si por amor fuera
RomanceDos almas confundidas destinadas a estar juntas, tanto, que conectan hasta en los sueños. Es posible ser felices unidas, pero a la vez es complicado. Damián de la Reina no acepta la situación de libertad a pleno 1998. Tendrán que abrir los ojos y de...
