Con la luz entrando por el ventanal de la habitación, Camila abrió lentamente los ojos. Sintiendo como su cuerpo estaba envuelto por los brazos y piernas del hombre que le había robado el corazón.
Se rio recordando la noche anterior y el buen sexo que habían tenido. En el intento de separarse, él se quejo un poquito soltando un puchero que a ella la desbarató. Pero poco se perdió mirándolo porque su vejiga estaba a nada de explotar. Agarro la camiseta de él que estaba en el piso y se la colocó mientras se desperezaba camino al baño.
Puso música bajita para empezar la mañana y mientras ponía el agua para el mate, escuchó unos maullidos de queja que la hicieron sonreír. El gato gordo que la había adoptado como madre, subió a la mesada para restregarse en ella y pedir todos los mimos que se había perdido la noche anterior porque su padre había decidido robársela y quedársela para él en la cama.
—Hola mi rey. ¿Querés mimitos o atuncito? —Torino en respuesta maulló y siguió buscando cariño. Camila al ritmo de la música que sonaba, cargo a su hijo gatuno y se puso a bailar a paso lento mientras besaba repetidamente la cara del gordito.
Miré una chica y me enamoré. Era tan bella, era tan bella.
—Creo que vamos a dar en adopción a Torino —dijo Gian una vez que entró a la cocina y vio la escena romántica entre su gato y novia—. Gordo traidor, estás robando a mi mujer.
—Digno hijo de su padre —respondió ella y detrás se escuchó un "miau, miau, miau" que los hizo reír a carcajadas porque Cami asumió que el gato le daba la razón.
Yo me enamoré, de esa chica me enamoré.
Gian la abrazó, poniendo sus manos en el culo de ella que estaba descubierto ya que usaba una prenda mínima.
—Yo me enamoré, de esta chica me enamoré —cantaba él mientras se movían al ritmo de la música. Le dio una vuelta mientras entrelazaban sus manos y ella reía.
—Deja de ficharme el culo —dijo ella haciendo reír y a la voz de él diciendo "si ya es mío", siguieron bailando. Ella amaba despertar así.
Se besaron, bailaron y rieron porque la vida se había vuelto así de fácil entre los dos. En pocos días cumplían un año de noviazgo por lo que habían reservado unos días en Villa Traful, Neuquén. Específicamente en una Cabaña que tenía vista al lago.
El lugar había sido escogido por la morocha por lo que cuando llegaron Gian se sorprendió de ver tan lindo lugar, si bien él nunca había sido amante de la naturaleza, se había impactado tanto que se sentía en un cuento.
—Fuaaaaaa, mira lo que es esto amor —dijo al entrar a la cabaña, percatándose del jacuzzi, la vista al lago y el techado de vidrio que permitiría ver las estrellas.
Cami que se sentía nerviosa por ver su reacción, soltó el aire que tenía contenido en los pulmones cuando lo vio caminar por toda la cabaña y quedarse en la mitad con los brazos en jarra sin saber que decir pero con una sonrisa en la cara que iluminaba todo el lugar.
—Es muy hermoso este lugar pero más porque lo comparto con vos. Vení —dijo él mientras la atraía hacía su cuerpo y la besaba de manera calmada.
Quien iba a decir que la vida al final de cuestas le regalaría momento como este para vivir su amor. A lo largo del año de noviazgo se habían enfrentado a los miedo individuales y en conjunto que tenían. Miedos que habían superado con terapia.
Camila había aprendido a creer más en ella y aunque era un camino sin fin, al fin había logrado sentirse plena.
Mientras que Gian había aprendido a perdonarse, dejar las errores del pasado y actuar con la calma que lo caracterizaba en sus actos.
ESTÁS LEYENDO
¡DE CERO! | Giamila
FanfictionSi vuelve a tener sentido que yo vuelva a estar contigo, ya no tendremos que empezar de cero... O si? #Giamila
