—¿Dónde vas a pasar Navidad amor? —en pocos días sería navidad por lo que la morocha con algo de nervios preguntaba, no quería que su novio cambie sus planes por ella.
—Donde sea pero con vos —ella sonrío pero se quedo pensando una idea—. ¿Pensás pasarla en otro lado sin mi? —preguntó él mientras le hacía cosquillas.
—Para, para mi amor —se reía a carcajadas y él derretido por el amor que sentía disfrutaba del sonido que se producía—. ¿Podemos hacer una cena aquí? —preguntó bajito.
—No solo podemos sino que la vamos hacer, ahora iremos a comprar las cosas que quieras para decorar y vamos a invitar a quienes quieras —a medida de que él hablaba a ella se le agigantaba la sonrisa—. Yo no me olvido de que vos sos amante de la navidad y si tengo que convertirme en un ayudante de Santa lo haré pero te quiero ver feliz. Además que a mi me mandaron mi regalo navideño por adelantado así que tengo que agradecer —dijo mientras la miraba con una sonrisa. A Cami se le llenaron los ojos de lágrimas por dos razones: 1. Estaba volviendo a sentir felicidad de estás fechas 2. Se sentía amada, después de mucho tiempo se sentía más amada que nunca y su corazón explotaba de felicidad.
Tal cual prometió el morocho fueron hacer compras navideñas.
—¿En qué te quedaste pensando amor? —preguntó Cami luego de colocar en el carrito unas velas aromáticas con olor a galletitas de jengibre.
—Parecemos una pareja de esposos y me encanta eso —ella sonrío y le dio un beso rápido.
Entraron a un pasillos de donde habían adornos más chiquititos para poner sobre una mesa de luz o dar de regalo. A escondidas de él, Cami escogió una bola de nieve que tenía una pareja dentro simulando bailar y dar una vuelta mientras nevaba. Le recordó a ellos en Bariloche años atrás.
Mientras que él buscaba simuladamente algo que le faltaba para el regalo que tenía planeado, si bien pocas veces le había dado regalos elaborados por él, lo que tenía en mente era tan especial que quería complementarlo haciendo lo principal a mano.
—Ay mira amor, para el gordo —dijo Cami mostrándole unas orejitas de reno para el gato, Gian no pudo contener la risa de imaginar la cara de amargado de Torino pero sabía que Cami iba hacer que hasta se ría porque tenía una conexión única con él.
Cuando llegaron al departamento de él con todas las cosas, se pusieron a decorar tal como la morocha había deseado y el departamento de estar de blanco pasó a llenarse de color. Así como la vida de él desde que la conoció.
Acordaron invitar a la cena a Celeste y a Julieta, también decidieron el menú de lo que comerían y que regalos comprarían.
—Te tengo una propuesta —Cami lo vi sonreír con picardía una vez que estacionó frente a su departamento.
—Por esa carita que ponés, creo que es indecente —él se rio y negó.
—Viste que mamá y la tía van a cenar el 24 con nosotros —ella asintió—. Quería tener una cenita con vos a solas un día antes porque tengo que darte una regalito. Lo indecente lo dejaremos para el final de la noche, si querés —dijo alzando las cejas repetidamente haciéndola reír.
—Acepto y ahí nos tomamos una fotito con el gordito y sus orejitas de reno —dijo ella haciendo un puchero.
—¿En qué momento amaste más al gato que a mi? —preguntó haciendo cara de ofendido que la hizo reír.
Luego de darse unos besos, se despidieron y ella bajo del carro rumbo a su departamento. Cuando estaba por abrir la puerta, él la llamó.
—Camila —ella lo miró intrigada—. Te amo.
ESTÁS LEYENDO
¡DE CERO! | Giamila
FanfictionSi vuelve a tener sentido que yo vuelva a estar contigo, ya no tendremos que empezar de cero... O si? #Giamila
