Ryeowook
[Extracto del libro #3]
Kyuhyun iba al frente, su cabello oscuro desordenado y húmedo por la fuerte lluvia de afuera, su camisa blanca pegada al cuerpo. En ese momento, casi me sentí tonto por haber pensado que podía olvidarme de él alguna vez. Era más hombre que todos los otros chicos que había conocido combinados. Sus ojos oscuros se fijaron en mí, luego en mi mano, que seguía presionada sobre la entrepierna de Sid. No había en realidad ninguna duda de lo que había interrumpido, y sus facciones se retorcieron con furia.
—Amigos, ¿qué demonios pasa? —grito Sid.
“Cállate, cállate”, quise gritar. No tuve oportunidad. Kyuhyun atravesó el lugar
en unos cuantos pasos, agarró a Sid por el brazo y lo lanzó lejos de mí. Sid aterrizó duro en el suelo, su cara llenándose de dolor, luego de ira.
—Bang. Jeongin Bang Falcone. Vaya, ¿El viejo Falcone estara enterado de que su pequeño hijo de 5 años esta en Múnich y no en un internado en Londres junto con sus hermanos? Y supongo que el loco de Christopher no estara muy contento al no encontrar a su hermanito. O que alguien se este haciendo pasar por el—. Kyuhyun susurró lo ultimo mientras se inclinó sobre mí, sus fosas nasales estaban dilatadas, sus ojos casi negros, y una mirada en ellos casi me hizo querer esconderme. Sin embargo, le sostuve la mirada. Quería asustarme. Mi miedo era algo que jamás le daría.
Sid se tambaleó para ponerse de pie y casi se quedó sin pantalones. Debe habérselos desabrochado en algún momento para hacerme las cosas más “fáciles”. Se dirigió a Kyuhyun. Me levanté de un salto, sabiendo que tenía que intervenir antes de que las cosas se pusieran peor.
—¿De que demonios estás hablando, amigo? Aquí no hay ningún niño de 5 años, así que lo mejor será que se vayan de este apartamento o llamaré a la policía —dijo Sid.
Dios, no.
Kyuhyun me lanzó una mirada que me hizo dar cuenta de lo peligrosa que era la situación. No para mí, sino para alguien que nunca debería haber sido arrastrado a la maldita miseria que era la vida en la mafia.
—No habla en serio —solté.
Sid me miró.
—Lo haré, no estoy jodiendo. —Parecía que había olvidado sus ideales sobre el amor y paz por el momento.
Kyuhyun aún no sacaba sus armas. Quise convencerme que era una buena señal, pero una mirada a los dos hombres que venían con él, hizo que se me cayera el corazón. Ambos eran empleados de mi padre y ya habían cerrado la puerta, y estaban parados frente a ella sin demostrar ninguna emoción. Una puerta cerrada nunca era algo bueno. Nada que pudiera decir los haría cambiar de opinión porque actuaban bajo las órdenes de mi padre. Harían lo que les había pedido. Solo había
una persona que podía ayudarme ahora.
Sid se plantó justo frente al rostro de Kyuhyun como si quisiera golpearlo. Kyuhyun ni siquiera se inmutó, solo le dedicó la mirada más aterradora que había visto en los ojos de alguien alguna vez. Incluso sin saber quién era Kyuhyun, Sid debe haber entendido lo peligroso que era el hombre frente a él. Sid retrocedió, sus ojos yendo de Kyuhyun hacia mí. Entré en movimiento y me interpuse entre Kyuhyun y él.
—No sabe nada. Por favor, déjalo ir.
Los hombres de mi padre rieron y uno de ellos murmuró algo que sonó notablemente como “puta”. La expresión de Kyuhyun se oscureció aún más. Los hombres de mi padre lo observaban expectantes. Había insultado a Kyuhyun al huir, y peor aún, al estar con otro hombre. En nuestro mundo solo había una cosa que un hombre en la posición de Kyuhyun podía hacer para proteger su honor. Solo había visto a Kyuhyun con alguna variación de una sonrisa arrogante en su rostro, pero ahora no había rastro de diversión.
―Probablemente debería irme ―dijo Sid de repente, alejándose―. Esto no tiene nada que ver conmigo.
Cobarde. Al momento en que el pensamiento cruzó mi mente, me sentí mal. En realidad huir era la única cosa lógica que podía hacer. No podía protegerme de Kyuhyun o de los hombres de mi padre, pero que ni siquiera lo intentara era algo que nunca podría ni entendería.
Uno de los hombres de mi padre, Taehyun o algo así, si lo recordaba correctamente, tomó a Sid por los brazos. Sid comenzó a forcejear como un loco, pero era obvio que nunca había estado en una pelea en su vida. Taehyun rio, jaló los brazos de Sid hacia atrás bruscamente, y luego embistió sus rodillas contra la espalda de Sid. Con un chillido, Sid cayó de rodillas, solo sostenido por el agarre de Taehyun.
―¡Oye! Detente ―grité, queriendo correr hacia ellos, pero Kyuhyun tomó mi brazo con fuerza, deteniéndome bruscamente. Giré hacia él, al borde de gruñir en su cara, pero me detuve. Él era la única oportunidad de Sid, sin importar cuán ridículo sonara.
―Por favor ―dije, aunque rogar dejó un sabor agrio en mi boca. Los oscuros ojos de Kyuhyun ni siquiera parpadearon cuando me miró. Esperar que me ayude después de lo que hice era absurdo―. No lo mates. Solo déjalo ir. No es un peligro.
―¿Quieres que perdone al cabrón que tenía sus jodidas manos sobre ti? ¿Dejaste a ese hijo de puta tener lo que es mío y quieres que lo deje ir? ¿Eso es lo que quieres de mí? ―preguntó Kyuhyun en una voz peligrosamente baja.
Me tragué una réplica desagradable. No era de él; nunca lo sería. Nada de lo que había hecho con Sid era asunto de Kyuhyun. Incluso si hubiera follado con Sid, eso no habría sido de su jodida incumbencia. Incluso si hubiera follado con cada tipo que hubiera conocido, eso no habría sido de su incumbencia. Tenía que decirle que no había dormido con Sid. Tal vez le calmaría saber que no entregué todo. A su ego
le encantaría que todavía hubiera algo que podía quitarme. El orgullo mantuvo mis
labios sellados.
―Debemos irnos. Alguien podría haber escuchado cuando pateamos la puerta. Deshagámonos de este idiota y procedamos ―dijo Taehyun, enterrando la rodilla en la espalda de Sid una vez más. Los ojos de Sid se abrieron mucho más mientras alternaban de uno a otro.
―Silencio ―dijo Kyuhyun bruscamente y Taehyun se calló de inmediato.
Alcancé el brazo de Kyuhyun, mis dedos enterrándose en el material húmedo de
su camisa de vestir, sintiendo los duros músculos debajo. Tenía que tragarme mi
jodido orgullo si quería salvar la vida de Sid.
―Kyu, no es…
Mis palabras quedaron interrumpidas por el sonido de un balazo amortiguado. Me congelé, mis ojos volando hacia la fuente del sonido. El otro hombre de la mafia estaba apuntando una pistola semiautomática con un silenciador en el punto donde la cabeza de Sid había estado unos momentos antes. Ahora se desplomaba hacia adelante, con la cabeza colgando mustiamente y la sangre cayendo al suelo. Taehyun soltó los brazos de Sid. El cuerpo cayó por completo y aterrizó en el suelo con un rotundo golpe sordo. Miré y miré fijamente. Mi mano se deslizó lentamente del brazo de Kyuhyun.
―¿Te di la jodida orden de matarlo? ―gruñó Kyuhyun.
―Esto era trabajo de la Organización. Mientras no esté casado contigo, cae bajo nuestra jurisdicción, así como el imbécil de aquí. ―Taehyun pateó el cuerpo inerte de Sid. Me estremecí. Por dentro era una bestia enfurecida, queriendo sacarle los malditos ojos a Taehyun, queriendo matarlos a todos, pero por fuera estaba paralizado.
La sangre se extendió alrededor de la cabeza de Sid, empapando sus rastas. Mi estómago se revolvió. Había visto tanta sangre solo tres veces antes. La primera, cuando Hyukjae le cortó el dedo a Jaemin, la segunda vez: en la camisa de Hyukjae después de lidiar con el tipo que había drogado a Donghae, y la tercera vez cuando los rusos nos atacaron. No se hacía más fácil, como algunas personas decían, como incluso yo había sospechado. Tenía el presentimiento de que nunca lo haría.
Taehyun asintió en mi dirección.
―¿Qué hay de otros testigos? No vives aquí solo.
Parpadeé, el terror aferrándome tan fuerte que apenas podía respirar. No podía dejarlo matar también a mis compañeras de piso. Las chicas no habían sido nada más que amables conmigo. No se lo merecían. Mis ojos encontraron a Kyuhyun. Su mirada escrudiñó mi rostro antes de volverse hacia los hombres de mi padre.
―Hemos terminado aquí.
Taehyun lucía como si quisiera protestar, pero el otro tipo empujó su hombro. Con una mirada dirigida a mí, Taehyun abrió la puerta y revisó el corredor.
―Está despejado. Vamos.
Me volví de nuevo hacia el cuerpo de Sid. Kyuhyun envolvió un brazo alrededor de mi cintura. No miré en su dirección. No podía apartar mis ojos de Sid como si mi atención fuera la única cosa que lo anclara a la vida. Ya se había ido hace tiempo. Pedazos de su cerebro salpicaban el mar rojo en el piso.
Kyuhyun me guio hacia la puerta, y luego por el corredor. Taehyun iba frente a nosotros, mientras el otro hombre iba a la retaguardia. Rodeado. Estaba rodeado. Debí haber intentado huir. Las posibilidades siempre habían estado en mi contra. Nunca antes me había detenido. Tal vez esta era mi última oportunidad para escapar. Una vez de vuelta en Corea, estaría atrapado. Rendirme no estaba en mi naturaleza. Siempre luché mis propias batallas, pero hasta ahora solo yo había tenido que pagar el precio por mi coraje. Esta noche, un inocente, alguien que nunca había sido manchado por la oscuridad de mi mundo había pagado con su vida por mis sueños, por mi deseo de libertad, por mi egoísmo. Había pensado que podía evadir el destino, que podía superar un mundo de sangre, pero había arrastrado accidentalmente a inocentes a ese mundo.
¿Podía vivir con eso?
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Deadly Love
FanfictionDonghae= bottom Hyukjae= top ❗Boypussy ❗Adaptación ❗Escenas explícitas
