Donghae
🔞
Mi hombro aún dolía ocasionalmente cuando movía mi brazo demasiado rápido, pero el Doc había retirado las suturas ayer y me había dicho que el dolor pronto desaparecía por completo. Toqué la cicatriz roja debajo de mi clavícula. Todavía estaba sensible. Mi primera cicatriz.
Hyukjae apareció detrás de mí, cerniéndose más de una cabeza por encima de mí, y apoyó sus manos ligeramente sobre mis hombros, sus ojos grises oscurecidos por la ira cuando se asentaron en la cicatriz. Estaba completamente desnudo como yo después de nuestra ducha, pero su cuerpo estaba cubierto de innumerables cicatrices. Evalué su rostro, preguntándome si tal vez le molestaba que ya no fuera perfecto. Los hombres de la mafia llevaban sus cicatrices como testimonio de su valentía; y no había hombre más valiente que Hyukjae. Pero yo era un doncel; un doncel entregado por su belleza.
—El doctor dijo que se atenuará —susurré.
Hyukjae levantó los ojos para encontrarse con los míos en el espejo, sus cejas oscuras frunciéndose. Me dio la vuelta y levanté mi barbilla.
—Hae, me importa una mierda si se atenúa o no. La única razón por la que me molesta tu cicatriz es porque me recuerda que arriesgaste tu vida por un imbécil como yo, y esa es en realidad la última cosa que deberías considerar hacer.
—Lo haría de nuevo —dije sin dudarlo.
Hyukjae me agarró de la cintura y me alzó sobre el lavabo.
—No —gruñó, atrayendo su rostro hacia el mío. Sus ojos ardían de ira, y otros se habrían encogido bajo su fuerza—. No, ¿me escuchaste? Esa es una puta orden.
—No puedes darme una orden como esa —dije suavemente.
Soltó un suspiro áspero.
—Puedo y lo hago. Como tu Capo y como tu marido. No arriesgarás tu vida por mí nunca más, Hae. Júralo.
Lo miré fijamente. Quizás pensaba que era tan fácil como eso. Hyukjae estaba acostumbrado a controlar a todos a su alrededor, acostumbrado a que sus hombres obedecieran cada una de sus órdenes, pero incluso él tenía que darse cuenta que algunas cosas estaban fuera de su control, que incluso su poder tenía límites.
—Hae, júralo. —Habló con su voz de Capo, la voz que hacía que sus hombres lo siguieran y hacía que sus enemigos se acobardaran de miedo.
Envolví mi mano alrededor de su cuello, jugando con su cabello negro, y froté mis labios sobre los suyos.
—No.
Sus ojos se endurecieron.
—¿No?
—No. ¿Nunca antes has escuchado la palabra? —pregunté en broma a medida que repetía las palabras que le había dicho en nuestra noche de bodas.
—Oh, la escucho a menudo —dijo, representando su parte.
Mi cara se rompió en una sonrisa, pero la suya permaneció dura.
—Hae, hablo en serio.
—También yo, Hyukkie. Protejo a las personas que amo. Tendrás que aceptar eso.
Sacudió la cabeza.
—No puedo porque actúas sin pensar cada vez que actúas por amor.
Me encogí de hombros.
—Así es como soy.
Apoyó su frente contra la mía.
—No te perderé por eso.
—No me perderás —susurré, mi palma presionada contra el tatuaje de la Famiglia sobre su pecho.
Nacido en sangre. Jurado en sangre.
Tal vez no había hecho un juramento de sangre, pero lo que me ataba era más fuerte que cualquier otro juramento. Estaba atado por amor.
—Siempre estaré a tu lado.
Sus ojos se suavizaron.
—La próxima semana iremos a nuestra luna de miel.
La sorpresa se apoderó de mí.
—¿En serio? —pregunté, la emoción burbujeando. Habíamos estado casados
por dos meses y nunca habíamos hablado de una luna de miel, al principio porque nuestro matrimonio no había sido por amor sino por conveniencia, y después porque pensé que Hyukjae estaba demasiado ocupado.
—¿Qué hay de la Bratva? ¿No volverán a atacar —Su ataque a la mansión Cho en Gangnam hace dos semanas les costó la vida a varios de los hombres de Hyukjae, y casi me cuesta la mía. Había perdido a mi guardaespaldas de la infancia Jungsoo, lo había visto recibir un disparo en la cabeza, y tener que escribirle la carta a su viudo e hijos me había roto el corazón.
—Atacarán nuevamente, pero no pronto. Tendrán que recuperarse después de
perder a Vitali. No puedo irme por mucho tiempo, pero mis hombres pueden manejar las cosas sin mí durante una semana. Kyu recibe casi tanto respeto como yo. Él puede hacerse cargo por un tiempo.
No pude dejar de sonreír.
—¿A dónde iremos?
Hyukjae me besó antes de enderezarse con una sonrisa propia. Era una expresión que reservaba para mí, y hacía que mi corazón se desbordara de amor.
—Mi padre tenía un yate en el puerto de Palermo y ahora es mío. Podríamos pasar una semana navegando a lo largo del mar Mediterráneo.
Contemplé su rostro para ver si la muerte de su padre lo molestaba, pero a pesar de que el hombre solo había muerto hace unas pocas semanas, Hyukjae no mostraba ni una pizca de tristeza. Cho Sungjoon había sido un hombre que inculcó miedo, pero no admiración ni afición en los demás. No lo conocí lo suficiente como para estar triste por su muerte, y si lo hubiera conocido sin duda tampoco habría estado triste.
ESTÁS LEYENDO
Deadly Love
Fiksi PenggemarDonghae= bottom Hyukjae= top ❗Boypussy ❗Adaptación ❗Escenas explícitas
