Donghae
Las celebraciones de la boda pasaron en un borrón y cuando sonaron los primeros gritos que pedían al marido que se acostara con el novio, me sentí enfermo. Jisung intentó parecer fuerte, pero podía ver detrás de su máscara, podía ver el terror y el miedo, y eso me rompió. Kyuhyun prácticamente tuvo que sostener a Ryeowook en su lugar para evitar que siguiera a nuestro hermano, pero yo me quedé congelada.
Indefensión. No era la primera vez que la sentía, pero hoy alcanzó nuevos niveles.
—Vamos —dijo Hyukjae en voz baja, cuando Park y Jisung habían desaparecido en su habitación compartida. Su mano se sintió cálida cuando se cerró alrededor de la mía, y le permití que me guiara hacia nuestra propia habitación en la mansión de Park. No deberíamos haber aceptado la sugerencia de mi padre a pasar la noche allí. La puerta se cerró detrás de nosotros, y mi garganta se atascó. Me aparté de Hyukjae y caminé hacia la cama. Recordé nuestra primera noche en una habitación juntos, nuestra noche de bodas.
Había estado aterrorizado de Hyukjae, de consumar nuestro matrimonio, pero Hyukjae había mostrado amabilidad, me había tratado con respeto y había continuado haciéndolo desde que estábamos casados. Había tenido suerte.
Jisung no sería tan afortunado. Park era un pedazo de mierda desagradable, o así era como Kyuhyun lo había puesto. Lo había visto en sus ojos. Sabía que la violación todavía era común en algunos matrimonios en nuestro mundo. No era dicho por ese nombre porque nuestras tradiciones anticuadas todavía veían el cuerpo de las mujer y donceles como una posesión del marido, pero era una presencia oscura en la vida de muchas personas. Ryeowook y yo habíamos tenido suerte. Siempre había pensado que Jisung también la tendría. Me había equivocado.
Comencé a llorar por Jisung, y por Minho. Por su amor imposible. No dejé que mi mente vagara a lo que podría estar sucediendo en el dormitorio al final del pasillo. No podía soportarlo. Hyukjae vino detrás de mí y me puso las manos en los hombros como había hecho en nuestra noche de bodas hace más de cuatro años. En ese entonces su toque no me había traído consuelo, pero ahora lo hizo.
—Hae —murmuró él.
Su tono suave me hizo llorar aún más fuerte, y deslizó un brazo alrededor de mi cintura y me atrajo contra él. Era cálido y fuerte. Sus labios rozaron mi mejilla, que estaba mojada por las lágrimas.
—Es injusto —susurré a través de mi garganta obstruida—. Es casi como si me hubieran concedido toda la buena suerte a mí y a Wook, y ahora no quedara nada para Sung.
Hyukjae me dio la vuelta para enfrentarlo e inclinó mi cabeza hacia arriba. Su rostro era amable.
—No te culpes, Hae. No tiene nada que ver con la suerte o el destino. La vida es injusta, así es como es.
—No —dije con dureza—. No es así para todos. No es así para los hombres. ¿Estabas aterrorizado antes de nuestra noche de bodas? No. Probablemente estabas emocionado porque querías reclamarme.
Hyukjae suspiró y limpió las lágrimas de mi mejilla.
—Sí, estaba emocionado, Hae, hasta el momento en que me di cuenta que estabas aterrorizado, y lo sabes.
—Lo sé —dije—. Pero a Park no le importará que Subg esté aterrorizado. Nada le impedirá violarlo.
Hyukjae se agachó hasta que nuestras frentes se tocaron.
—Mierda, Hae. ¿Qué quieres que haga? ¿Quieres que saque al imbécil de esa habitación y le corte la garganta? Porque justo en este puto momento, quiero hacerlo porque odio verte tan devastado. Lo único que me detiene es saber que arriesgaría tu vida. Si mato a Park o si Minho lo mata, entonces estaremos en guerra con la Organización.
—Tal vez no tengamos que matarlo… —Me callé, dándome cuenta de lo tonto que era. Park no dejaría que Jisung deje el dormitorio. Como mínimo tendríamos que noquearlo, y eso también llevaría a la guerra.
Incliné mi cabeza hacia arriba y rocé mis labios sobre los de Hyukjae. Sus cejas se fruncieron.
—¿Por qué es eso?
Forcé una sonrisa temblorosa.
—Por querer arriesgarlo todo por mí. No te merezco.
Sacudió la cabeza, pero el timbre de su celular le impidió decir algo. Se llevó el teléfono a su oreja y su rostro se transformó en una máscara de sorpresa, luego furia.
—¡Maldita sea, Lee Minho! —gruñó. Di un paso atrás, mi pulso acelerado—. Entonces déjame aclarar esto… ¿estás en una habitación con Jisung y Jinyoung?
Hubo una respuesta en el otro extremo.
—¡Maldita sea! —gruñó Hyukjae. Colgó y bajó el teléfono.
Luego se volvió hacia mí.
—¿Le pasó algo a Sung? —susurré.
Él me miró enfurecido.
—¡El y Minho comenzaron la guerra con la Organización!
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Deadly Love
FanficDonghae= bottom Hyukjae= top ❗Boypussy ❗Adaptación ❗Escenas explícitas
